domingo, 3 de abril de 2016

El tiempo libre es una trampa

Estamos en Semana Santa y tenía muchos planes de escritura porque se me estaban pasando por la mente entre tres y cuatro ideas diarias. La mayoría de esas ideas no se materializan porque aparecen mientras camino, trabajo, voy en el servicio público o almuerzo, es decir, mientras no estoy aquí, que es desde donde escribo. Pensaba que se me iban a ocurrir muchas ideas esta semana CON TANTO TIEMPO LIBRE y resulta que se me han ocurrido dos o tres ideas bobas porque no he hecho nada especial. Necesito salir, ver gente, ser parte del mundo y de la vida para que surjan las ideas.
Dilema 1: si estoy afuera quiero estar adentro porque estando afuera siento deseos infinitos de escribir y quisiera bilocarme para tener el pc siempre al alcance de las manos y de los ojos, para saciar mi deseo.
Dilema 2: si estoy adentro quiero estar afuera porque estando adentro siento deseos infinitos de vivir y quisiera salir a la calle vestida con ropa de calle y mirar a la gente y a partir de esas miradas pensar en ideas para escribir.
Conclusión: ni adentro ni afuera.

martes, 22 de marzo de 2016

Colchón de perro

Hace once años compré  un colchón y una cama para dormir; los compré sin pasión ni amor porque comprar ese tipo de objetos no me genera ningún tipo de placer. He pasado grandes noches en esa cama y sobre ese colchón pero algo me dice que ya es hora de cambiarlos. He planeado desde hace dos o tres años sacar tiempo y hacer la compra sin pensarlo mucho pero en el último minuto algo me detiene, debe ser porque he dormido bien ahí y mi cerebro parte del siguiente principio: “Si  funciona bien no vale la pena modificarlo. Elsy, no pienses en un colchón que no te causa problemas, concéntrate en una tarea más digna de ti y de tu grandeza”.
No estoy obsesionada con el cambio y la novedad sino con lo estable. No es cariño, apego, tacañería ni nostalagia, no tiene que ver con la relación que establezco con los objetos, es porque no establezco relaciones con los objetos, prefiero concentrarme en otras cosas, en cosas que no son objetos. Me gusta que mi sensación de bienestar no dependa de los objetos que me rodean sino de realidades internas: ideas, recuerdos, sensaciones y sentimientos. Preferiría encontrar el café perfecto en vez de la cama perfecta, la mejor película en vez de la mejor cama, la mejor conversación en vez de las mejores cortinas.
Sólo necesito un lugar para vivir, los objetos que convierten una casa en un hogar no me importan mucho. Lo que importa no es dónde duermo sino cómo duermo y duermo muy bien en esa cama de perro. Tenía decidido ir hoy por el colchón, no alargar más la espera, pero anoche dormí tan bien que me siento culpable con la cama y con el colchón, me acuerdo de las frases de Séneca sobre las camas y sobre los sueños y me acuerdo también de las categorías valor de uso y valor de cambio y me da por pensar que no importa cómo sea la cama y cómo sea el colchón sino cómo duermo en esa cama y en ese colchón y yo creo que duermo muy bien.

Fotos con perros de parque y de calle

1

MAR
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Escribo para que me quieran más

¿Se siente querida?
Sí.
¿Tiene eso algo que ver con lo que escribe?
Sí.
¿Recibe muchos elogios por lo que escribe?
Sí.
¿Ya está acostumbrada?
Sí.
¿Escribe para que la elogien?
Sí.
¿Se acostumbró a los elogios?
Sí.
¿Cuando ve a los cantantes que se despiden de su público para siempre más que circo pobre y luego regresan como si nada usted los entiende porque ellos, aunque tengan ochenta años, quieren seguir siendo admirados?
Sí.
¿Qué hace con los elogios que recibe?
Los colecciono.
¿En un archivo?
No, en mi mente. Camino recordando lo que me han dicho sobre mi forma de escribir.
¿Qué es lo que más admiran de su forma de escribir?
Que soy un ser vivo que se va construyendo a partir de la escritura, que soy impredecible, chistosa y que leerme es una experiencia erótica.
¿Le gustan esas apreciaciones?
Sí.
¿Logra el efecto deseado?
Sí.
¿Hasta cuándo va a seguir escribiendo?
Todos los días
¿Cada día escribe más?
Sí.
¿Cuántas ideas aparecen en un día?
Entre tres y cuatro.
¿Las anota en una libreta?
Si.
¿Qué anota?
El título.
¿Desarrolla todas las ideas que se le pasan por la mente y anota en la libreta?
No.
¿Qué necesita para escribir?
Tiempo libre.
¿Ha pensado en la idea de dejar de trabajar y dedicarse sólo a escribir?
No.
¿Por qué no?
Porque amo mi trabajo y me encanta salir.
¿La han vuelto a amenazar de muerte por lo que escribe?
No.
¿Por qué?
Sospecho que tiene que ver con mi cambio de estilo.
¿Cambió su estilo?
Sí.
¿Cómo es?
Más puro.
¿Era impuro burlarse de la gente?
Un poco.

Adentro y afuera

Adentro siempre tengo el pelo recogido, no puedo sentir pelo en la cara cuando estoy dentro de la casa.
Afuera siempre voy con el pelo suelto.
Adentro siempre tengo sudadera y zapatos deportivos.
Afuera nunca llevo sudadera ni zapatos deportivos.
Adentro me siento a salvo.
Afuera miro con mucha atención todo el tiempo, por eso es urgente regresar a la casa para estar de nuevo adentro porque mirar mucho me produce tristeza.
Adentro me molestan mucho los ruidos del exterior.
Afuera me gustan los ruidos del exterior.
Adentro soy soy.
Afuera soy otra.

Verdad y método. Más cerca del vuelo que de la caída

Analizar sin adornar.
Estilo parco, puntual, exacto, sobrio.
Exprimir las vivencias dándoles nuevos matices.
Finísima línea que hay entre la lucidez extrema y la locura.
Saber acercarse al punto de ruptura sin acabar de quebrarse del todo.
No hay que cultivar ninguna clase de éxito ni cima, lo único que vale es la insistencia, el tesón.
Cuando se está más allá del dolor  es cuando se puede dar todo lo que se lleva dentro sin miedo a perderlo o a perderse.
Se lanza al precipicio y sabe frenarse en el último instante para rescatar y rescatar unas esquirlas de verdad que le permitan soportar un día más allí donde todo en torno le resulta hipócrita y hostil.

¿Por qué no tomo más?

No tengo problemas con el alcohol y leí en un libro que en una persona sana el consumo moderado de alcohol puede ser una experiencia positiva para el cuerpo y para el alma porque el alcohol activa lo mejor de nuestro ser, lo hace ver más puro. Lo más puro en mí es la risa y, claro, cuando consumo un poco de alcohol empiezo a reír con un poco más de énfasis pero hay un pequeño problema: no necesito darle un realce nuevo a mi risa, a mi forma de reír ni a lo que me produce risa porque entonces me empiezo a ver a mí misma como un payaso fastidioso. Lo sé porque en dos ocasiones, mientras me estaba tomando una simple segunda cerveza, timbró el teléfono y yo misma me sentía en un estado de euforia que no me gusta. Sentía que mi risa se volvía fastidiosa ante mi cerebro y aunque ninguno de mis interlocutores se quejó de mi conversación ni me preguntó si no me encontraba en un estado habitual, mientras hablaba sentía que no oía a mi yo sino a una caricatura de mi yo. No necesito más estados de euforia que los que me produce el placer de caminar, el café y el chocolate. La meta es no volver a probar el alcohol porque mi cuerpo no lo necesita, no necesito alcohol para animarme, siempre estoy muy animada.