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martes, 22 de marzo de 2016

Escribo para que me quieran más

¿Se siente querida?
Sí.
¿Tiene eso algo que ver con lo que escribe?
Sí.
¿Recibe muchos elogios por lo que escribe?
Sí.
¿Ya está acostumbrada?
Sí.
¿Escribe para que la elogien?
Sí.
¿Se acostumbró a los elogios?
Sí.
¿Cuando ve a los cantantes que se despiden de su público para siempre más que circo pobre y luego regresan como si nada usted los entiende porque ellos, aunque tengan ochenta años, quieren seguir siendo admirados?
Sí.
¿Qué hace con los elogios que recibe?
Los colecciono.
¿En un archivo?
No, en mi mente. Camino recordando lo que me han dicho sobre mi forma de escribir.
¿Qué es lo que más admiran de su forma de escribir?
Que soy un ser vivo que se va construyendo a partir de la escritura, que soy impredecible, chistosa y que leerme es una experiencia erótica.
¿Le gustan esas apreciaciones?
Sí.
¿Logra el efecto deseado?
Sí.
¿Hasta cuándo va a seguir escribiendo?
Todos los días
¿Cada día escribe más?
Sí.
¿Cuántas ideas aparecen en un día?
Entre tres y cuatro.
¿Las anota en una libreta?
Si.
¿Qué anota?
El título.
¿Desarrolla todas las ideas que se le pasan por la mente y anota en la libreta?
No.
¿Qué necesita para escribir?
Tiempo libre.
¿Ha pensado en la idea de dejar de trabajar y dedicarse sólo a escribir?
No.
¿Por qué no?
Porque amo mi trabajo y me encanta salir.
¿La han vuelto a amenazar de muerte por lo que escribe?
No.
¿Por qué?
Sospecho que tiene que ver con mi cambio de estilo.
¿Cambió su estilo?
Sí.
¿Cómo es?
Más puro.
¿Era impuro burlarse de la gente?
Un poco.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Pero si crees en lo que escribes, yo iría hasta el final

¿Por qué le gustó tanto este comentario?
Porque no sabía de la existencia de Karl Ove Knausgard y no conocía tampoco la frase de Bukowski: “Crear arte significa estar terriblemente solo para siempre”.
¿Qué tiene de extraño el nombre y qué tiene de particular la frase?
El nombre del autor noruego es muy sonoro, busqué su nombre en Wikipedia y me encantó la biografía, pero no estoy dispuesta a leer un libro de 3.500 páginas para tratar de entender cómo se hace autoficción en Noruega. Perdió familiares, amigos y esposa por haber escrito sobre ellos en un libro. Muy radical tuvo que haber sido lo que escribió. Verdad cruda o caricaturas despiadadas de personas reales, eso debe doler mucho. La frase de Bukowski me gustó porque sin ser el borracho creo entender lo que sentía, aunque yo no me siento tan mal, no estoy tan sola y no he perdido muchas amistades por escribir lo que escribo.
“Pero si crees en lo que escribes, yo iría hasta el final”. ¿Qué piensa de esa frase?
No termino de entenderla porque no sé a qué se refiere el autor de la frase, lo que vivo en este momento es una historia de amor con una persona a la que no he visto y no creo que vaya a ver. La historia está en mi mente, no creo que esté en la de él. ¿Qué debo entender por ir hasta el final? ¿Debo obligarlo a que nos veamos? ¿Debo esperar a ver qué pasa con la historia? ¿Debo forzar las cosas para que la historia termine bien y sea digna de ser narrada?  No creo que esté dispuesta a eso. No entiendo nada.
Hasta el año pasado usted era más arriesgada pero no fue hasta el final, mucha gente quedó con la sensación de que lograron callarla, de que la censura se aplicó en su caso. Antes era una persona implacable y ahora representa el papel de ángel caído del cielo. ¿Por qué ese cambio tan radical?
Por proteger la vida, supongo. Desde que represento el papel de ángel caído del cielo no me han vuelto a amenazar de muerte, este año ha sido muy tranquilo y eso es un alivio para mí. Además no tengo nada más que decir sobre escritores colombianos, divas tuiteras, periodistas, influenciadores, actores de televisión, emprendedores colombianos en la red… Recuerde que entre 2010 y 2015 me consagré a tratar esos temas.
Cuando escribía sobre esos temas parecía usted una persona bastante agresiva. ¿Es usted una persona agresiva?
No, soy muy tranquila, de trato amable y complaciente.
¿Se siente mejor como crítica implacable o como aspirante a monja?
Es diferente, son experiencias de vida y de escritura diferentes.
Usted es una persona muy fuerte, un volcán a punto de estallar. ¿Cómo hace para fingir tan bien? Parece la flor de la compostura pero usted y yo sabemos que es más fuerte de lo que mucha gente se imagina.
Tengo un maestro espiritual: Juan Lozano.
¿Es un monje tibetano?
No, es un amigo. Nos vemos dos veces por semana y meditamos durante horas. Hablamos de la vida, de la muerte, del ser y la nada.
¿Con él probó el chontaduro?
Sí.
¿Cuándo?
Hace una semana larga.
¿A qué sabe el chontuduro?
Tiene un sabor extraño pero agradable, parece una fruta pero tiene toques de verdura.
¿Juan le envió un video sobre los valores nutritivos y curativos del chontaduro?
Así es.
¿Y qué piensa de esas propiedades?
Creo que el chontaduro no ha sido lo suficientemente valorado. Mi sospecha es que merece estar al lado del banano, el limón, la sábila y la guanábana, las frutas reinas.
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lunes, 8 de febrero de 2016

Autoentrevista sobre autoficción

Lleva dos meses leyendo sobre autoficción y a veces aparecen las dudas. ¿Era todo más sencillo cuando no sabía que estaba escribiendo la literatura del futuro?
Sí, claro. Era todo mucho más fácil, la vida y la escritura.
Ahora sabe que usted es un personaje que sabe escribir y que es hábil para hacerse leer como tal.
Sí.
¿Es más autora, crítica literaria, humorista, irreverente, erudita, persona o personaje?
Es una mezcla absurda de todo eso y me da miedo terminar perdiendo la esencia de mi ser porque parece como si viviera en función de la escritura. A veces siento que no vivo por vivir sino para narrar lo vivido y eso me hace sentir un poco culpable, siento que exprimo a mis amigos, que mientras hablo con ellos la persona que escribe está muy atenta a la conversación para no perder la esencia de la experiencia, procesarla mientras duermo y cuando ha sido completamente asimilada salto al teclado antes de la cinco de la mañana y escribo.
¿Escribe sobre todo lo que vive?
No, escribo sobre lo que mi mente me pide que escriba mientras duermo.
¿De diez experiencias vividas cuántas narra?
Una.
¿La gente que usted menciona en sus textos la autoriza a mencionarla?
Nunca les pido una autorización porque cuando vivo no sé si lo que estoy viviendo se convertirá en escritura.
¿Algunas personas le han pedido no ser mencionadas en sus textos?
Sí.
¿Quiénes?
Andrés, mi sobrino y un tuitero con el que hablo desde hace menos de un mes.
¿Por qué no quieren ser mencionados?
Cada quien tiene sus razones. Es molesto para ellos porque mucha gente lee y sus amigos los identifican y les hacen bromas o los ven como almas de élite y los tres son personas muy humildes, sin sed de protagonismo.
¿Usted escribe sobre qué tipo de personas?
Me gusta escribir sobre las personas más admirables y sobre las más despreciables.
Pero últimamente ha dejado de escribir sobre gente despreciable. ¿Por qué?
Porque he estado muy ocupada con la gente admirable y porque ahora tengo más amigos, me he convertido en una persona muy sociable. La farándula y los escritores colombianos no me interesan mucho en este momento.

viernes, 27 de noviembre de 2015

¿Por qué el humor solemne ofende tanto?

¿Por qué logra ofender a tanta gente con su forma de escribir?
Porque soy una  heroína desbordante de alegría.
¿Usted qué piensa de la vida?
Creo que está disfrazada de apariencia y  de belleza y que tiene mucho de divertida.
¿Por qué algunas personas creen que usted es una persona peligrosa?
Porque manejo las armas de manera potente y victoriosa.
¿Cuáles armas?
Una palabra antes o después de la otra. Muchos puntos y pocas comas.
¿Cuál es el rasgo que mejor la caracteriza?
Intento configurar una cultura y establecer el dominio del arte sobre la vida.
¿Cree que lo logra?
Sí.
¿Por qué cree que la leen tanto a pesar de la repulsión que genera?
Porque hay gente que cree que digo la verdad.
¿Y dice la verdad?
Sí.  Ni la casa, ni la silla, ni la bufanda ni la piedra para partir un pedazo de panela descubren que ha sido la necesidad la que los ha concebido, sino el juego y el disfrute del tiempo libre: parece como si en todos ellos hubiera de expresarse una felicidad sublime y una serenidad olímpica y, en cierto modo, un juego con la seriedad. Lo mismo pasa con lo que escribo. No le brinda nada a las personas y sin embargo les sirve para algo. Leen. Leen y luego piensan en aquello que leen y la experiencia tiene que ser sublime, porque quieren volver a leer. Les gusta repetir. Quieren que no deje de escribir. Esa es la petición más constante que recibo. No quieren leer varias veces el mismo texto sino que sueñan con un texto nuevo cada día. Varias personas me han dicho que gozan mucho, como niños, con mis autoentrevistas. Mientras pasan sus ojos por esta línea los imagino fascinados. Y eso es simplemente encantador: escribir para darle placer a un lector ávido de estilo y corrección.
¿Qué es lo más claro en usted?
Logro conjurar los males gracias a que en mí es muy fuerte la energía interna que se convierte en constante claridad, animación y liberación. A través de un proceso que inició hace mucho tiempo puedo experimentar ráfagas de dicha de forma natural. Lo que llaman el simple placer de estar vivo. Como un gato durmiendo olvidado del universo o un perro vagabundo tomando el sol tirado en la mitad de una calle transitada. Puedo gozar como las bestias, puedo dejarme llevar por mis propios pasos por el simple placer de caminar.
¿Las palabras hirientes no la tocan?
No.
¿Las calumnias y las injurias no la tocan?
No.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Dos mil lectores diarios en el blog (autoentrevista)

¿Siente que logró su sueño?
¿Cuál sueño?
El de volverse famosa sin necesidad de publicar libros ni aceptar entrevistas. Haciendo todo por sus propios medios, en las redes sociales y con la ayuda de Google.
Supongo que sí.
¿Cuánto tiempo le costó volverse influyente?
Estoy publicando en internet desde hace trece años.
¿Cuando empezó a publicar sus ensayos tenía claro hasta dónde quería llegar?
Sí, lo tenía muy claro. Siempre lo he tenido todo muy claro.
¿Cuándo escribió sus mejores ensayos? ¿O todavía no los ha escrito?
Los escribí entre el 2000 y el 2005, justo antes de conocer a Andrés y antes de que aparecieran las redes sociales, cuando el furor era publicar en revistas universitarias en versión digital.
¿La gente sigue leyendo esos ensayos? ¿Los que la hicieron convencerse de que tenía que ser reconocida como Ensayista en el futuro?
Sí, todavía los leen y los citan.
¿Esos son los textos que más le gustan?
Sí.
¿Cree que es más importante lo que escribe en Twitter o lo que escribe en el blog?
Son textos diferentes, son emociones diferentes, son propósitos diferentes, son temas diferentes.
¿La han seguido amenazando de muerte?
No, después de que suspendieron la cuenta @ensayista y volví como @marcodelenguaje desaparecieron como por arte de magia las agresiones. Todavía hay personas que insultan pero nada comparado con lo que ocurría antes de la suspensión de la cuenta.
¿Supo quién fue el encargado de organizar la reportada de la cuenta en masa?
No, nunca lo supe. El secreto está muy bien guardado.
¿Extraña la cuenta @ensayista?
No.
¿Cree que también suspenderán @marcodelenguaje?
Es probable.
¿Si la vuelven a censurar regresará con otra cuenta?
No sé, tendría que esperar a que pasara.
Tiene tres blogs. ¿Por qué?
Porque el más antiguo lo van a cerrar, desaparece el dominio y desaparecen todos los blogs, no sólo el mío. Tengo dos blogs en caso de que censuren uno, es una medida preventiva. Si borran uno creo el otro, lo importante es que no se pierda la información que más me interesa.
¿Siempre ha tenido dos blogs?
No, sólo desde cuando empecé a interactuar con colombianos.
¿Desde cuándo tiene el blog que van a cerrar?
Desde 2007.
¿Fue su primer blog?
No, antes tuve otro pero lo borré. Tenía dudas.
¿Le duele que desaparezca su blog más antiguo?
No, las cosas pasan y ya, hay que asumirlo todo con tranquilidad.
¿Recuperó toda la información de ese blog?
No, sólo una parte, menos de la mitad. Es mucho y no tengo tanta paciencia como para recuperarlo todo.
¿Ese blog tiene más visitas que el de WordPress?
Sí, claro, más del doble.
¿Cuántas visitas diarias tiene el blog de WordPress?
Dos mil.
¿La entusiasman esas cifras?
No, estoy acostumbrada a que me lean muchas personas todos los días.
¿La reconocen en la calle?
Algunas veces.
¿Le molesta?
Me da igual.
¿Firma autógrafos?
No (risas grabadas).
¿Siguen apareciendo pretendientes ilusionados con la mujer que escribe?
Sí, claro. Todo el tiempo.
¿Por qué cree que se enamoran?
Porque les gusta mi estilo en la escritura, que tiene poco que ver con la persona que soy.
¿Es muy diferente la persona a su escritura?
Sí, claro. No hablo como escribo, soy una persona muy sencilla. La escritura es mucho más sofisticada.
¿Tiene proyectos para el futuro?
Sí, claro. Son los mismos que he tenido desde hace veinte años.
¿Cuáles son esos planes?
Seguir leyendo y escribiendo.
¿Nunca se dejará entrevistar por nadie que no sea usted misma?
No.
¿Han vuelto a aparecer los periodistas con sus preguntas y sus cámaras?
No.
¿Saben que es impenetrable?
Sí.
¿La odian más los periodistas, los escritores, los humoristas o los divos tuiteros?
No sé, es difícil saberlo.
¿Cree que hay gente que la odia de verdad?
Me cuesta trabajo creerlo pero me han dicho que sí.
¿Sigue sin tenerle miedo a la muerte?
Sí.
¿Si la matan como quiere que la recuerden?
Como la persona que no merecía morir de esa manera.
¿Publicará un libro?
No.
¿Participará en foros?
No.
¿Dará cursos de emprendimiento?
No.
¿Dará cursos de escritura creativa?
No.
¿Nunca cederá?
No.
¿Nunca cobrará por escribir?
No.
¿Usted es rebelde?
No.
¿Se ríe mientras se autoentrevista?
A veces sí y a veces no.
¿Hoy se está riendo?
No.
¿Por qué?
Porque tengo mucho sueño.
¿No durmió bien anoche?
No, me acosté tarde.
¿Por qué?
Porque estuve en Twitter hasta la media noche.
¿Hablando con un pretendiente?
No.
¿Entonces?
Explicando que no había amenazado de muerte a @jeringa42
¿Usted ha amenazado de muerte a alguien?
No.
¿Usted sería capaz de matar?


No.