Mostrando entradas con la etiqueta Fabio Rubiano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fabio Rubiano. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de septiembre de 2015

El maestro Fabio Rubiano

El teatro en Colombia es un completo desastre si pensamos que el teatro es arte, arte excelso como la música, la danza y la pintura. Las obras las escriben los artistas y son representadas por los actores, que también son artistas. Los dramaturgos (Shakespeare, Ibsen, Brecht, Bernhard…) escriben las obras para ser representadas en un escenario  por los actores y -como pasa con la música, la danza y todo lo que implique la presencia de artistas en el escenario- el público debe ser un público cultivado, el público debe conocer la obra, amar el arte y presenciar cada representación con pleno conocimiento de lo que significa el teatro y la actuación en un contexto bien definido. El teatro no es la televisión, el cine ni la ópera, el teatro es el teatro, se rige a partir de unas reglas bien definidas, no es diversión ni entretenimiento, es arte y como arte debe ser escrito, representado y contemplado. En el teatro, como en la música, la danza y la pintura, no se vive de buenas intenciones sino de ejecución, de la puesta en escena segundo a segundo, es como el deporte de alto nivel: no se valora el esfuerzo del artista ni el aplauso del público.
Cuando el teatro se convierte en un circo merece ser despreciado y en Colombia el teatro siempre ha sido un circo. Merece todo nuestro desprecio. Un libro sobre el teatro en Colombia merece un buen título: La náusea. Debemos imaginar que leemos ese libro y luego vomitamos y sacamos todos nuestros demonios internos, los que nos dicen que en Colombia todo es un fracaso y tiende a empeorar.
El principal drama del teatro en Colombia es que se trata como otra forma de rebusque, el teatro se maltrata más que la televisión y el cine porque para hacer teatro no se necesita nada y la prueba de eso es que cualquier persona en Colombia puede terminar convertida en actriz o en actor de teatro como quien se lanza a una pista de baile sin saber bailar. Son actores La gorda Fabiola, La gorda Mayer, La exgorda Azcárate y El flaco Solórzano. Las personas que actúan en Sábados Felices y en las telenovelas de Dago Producciones son las mismas que sin ningún tipo de pudor se presentan en una sala de teatro con el rótulo de actores; lo peor de todo es que esas personas y esas obras tienen público, el público compra las boletas, llena los espacios y aplaude de pie ante esos espectáculos que llaman El teatro en Colombia. Ese público que ama el teatro colombiano es el mismo que ama Sábados Felices, la telenovela de Diomedes y las películas de Dago. El panorama es aterrador.
La televisión colombiana tiende a empeorar pero el teatro tiende a ganar estatus gracias a Fabio Rubiano, un hombre con buenas intenciones que se para al lado de los grandes para hablar de arte y se atrevió a humillar y ofender a Héctor Abad Faciolince, le dio clases de erudición a uno de los escritores más eruditos y con mejor ortografía de Colombia. ¡No hay derecho!
El maestro Fabio Rubiano -así lo llaman ahora en los perfiles y las entrevistas- se presenta a sí mismo como un gran artista, pensador, filósofo y hombre comprometido, es una especie de Camus del siglo XXI en la tierra de Gabo. La figura del maestro da como para escribir una buena comedia titulada El hombre sin atributos:
Érase una vez un niño que nació en Fusagasugá pero no era de Fusagasugá sino de Bogotá, más rolo que Andrés Ospina, ala. Ese niño vivía en el barrio Restrepo pero luego se fue a vivir a Chapinero; fue mesero y arreglaba máquinas de escribir, inició más de cinco carreras y no terminó ninguna, tenía un bar y una noche se dijo “tengo que escoger entre el teatro o la noche”, escogió el teatro pero lo vimos en televisión actuando de él mismo -como casi todos los actores colombianos- en Vuelo secreto (una de las serias colombianas más vistas en la historia de la televisión colombiana -lo que no sabe el maestro Fabio es que los colombianos tienen muy mal gusto y por eso Sábados Felices es el programa más antiguo de la televisión colombiana). El maestro conoció a Marcela Valencia (su compañera de toda la vida) fundaron Petra y es ahí, en ese momento, cuando Fabio se sintió al lado de los grandes dramaturgos, se presenta como tal, asume la pose de pensador y erudito y todos los periodistas y el público no exigente le siguen el juego. Su última Gran Obra es Labio de librey ante Labio de liebre todos salen estupefactos y el más estupefacto es él. Gracias a su genio se da el lujo de cambiar de esposa con cierta frecuencia y esas muchachas se sienten a su lado como ante la Idea hecha hombre, habría que ver cómo se desvivía en palabras hacia Fabio la recién reemplazada Carolina Cuervo, en fin.
maxresdefault

sábado, 25 de julio de 2015

Emprendedores colombianos en la red. El caso Sandra Suárez

En este blog nos hemos ocupado de dos emprendedores colombianos: Adrián Peláez y Catalina Alba, dos vendedores de humo e ilusiones que le han roto el corazón a quienes esperan con ansias verlos triunfar como Justin Bieber y Lady Gaga. Nada de eso, ni siquiera Nicolás Arrieta ha llegado a ese nivel.
Se puede triunfar en la vida dando cursos de emprendimiento, dando cursos de marketing digital y posicionamiento de marca, cocinando o tatuándose todo el cuerpo, pero también se puede triunfar encontrando novio famoso producto de un trabajo calculado de actuación y melodramatismo digno de una telenovela. Con Sandra tenemos toda la trama.
Sandra Suárez supo usar su capital (aparentemente negativo y lastimero) para conquistar el mundo. Con mucho menos recursos superó a Catalina Ruiz-Navarro y a Virginia Mayer, maestras indiscutibles en el arte de conquistar el corazón de la gente influyente para estar cada día más cerca de sus sueños. Ellas llevan media vida en la tarea, a Sandra le bastaron dos o tres años. Es un verdadero ejemplo de autosuperación, un modelo a seguir.
Sandra es madre soltera desde los 15 años y eso no la convierte en una brincona -dice ella cada cierto tiempo- una joven bailarina sin recursos pero con muchas ganas de triunfar, una joven promesa de Floridablanca que sueña con llegar a Bogotá para conquistar el mundo y está a punto de lograrlo. Renunció a su carrera de Derecho porque los profesores le mataron la pasión.
Sandra se dio a conocer en Twitter por #operacionsandra. Dos o tres tuiteros influyentes -los que ayudan a los débiles y a los pobres de manera desinteresada- convencieron a otros tuiteros de que las bailarinas pobres tienen derecho a realizar sus sueños y gracias a un patrocinador Sandra bailó y fue feliz. Después del baile vino la radio. Sospecho que la madre soltera convenció a algún amigo influyente de que podría ser una buena locutora y entonces la vimos compartiendo espacio con Antonio García Ángel, otra joven promesa de la literatura que lleva más de quince años tratando de convencernos de que tiene mucho talento. Lo último que supe del famoso @erizodemar es que está dictando cursos de escritura creativa en La madriguera del conejo. Bien por él.
En la radio Sandra se sentía segura y tenía motivos de sobra, en el tono de su voz evidenciábamos que se sentía bien, segura de su valía, el presente era maravilloso pero el futuro era mucho más prometedor y lo fue: Sandra está en el Hay Festival posando para los medios al lado de su novio Fabio Rubiano, una especie de Jorge Orlando Melo de las artes escénicas.
¿Cómo logró Sandra conquistar el cuerpo y el alma de un hombre tan serio, exigente y comprometido? ¡Sólo Dios lo sabe!
Mientras nos enteramos de los pormenores que llevaron a nuestros personajes a convertirse en un pareja digna de ser fotografiada para las revistas de farándula criolla es un hecho que Sandra logró en poco tiempo lo que muchas tuiteras, instagrameras, facebookeras y blogueras han estado soñando mientras exhiben la esencia de su ser, la profundidad de sus pensamientos, su cultura general, su desempeño en el lecho, su desparpajo o su falta de vergüenza, su tristeza, su locura, su talento o su cuerpo provocativo. Ninguna ha llegado tan lejos como Sandra. ¿Qué está fallando en su plan de negocios? ¿Cuál es el problema en su estrategia de marketing?
La pareja se instalará en Bogotá. Sandra posa desde ya con su ropa de neobogotana. Lo más seguro es que en poco tiempo la veremos en los medios como nueva estrella de teatro o de televisión, todo depende de los planes que tenga con Fabio Rubiano.
Fabio Rubiano