sábado, 1 de julio de 2017

Orientalismo rebajado

Yoga
Visualizar
Budismo zen
Budismo tibetano
El poder del ahora
Colorear mandalas
Buscar la iluminación
Perdonar y perdonarse
Ser consciente de la propia respiración
Meditar durante horas sentado ante una pared blanca
…
Cada quien escoge su camino, la forma de llegar a la sanación del cuerpo y del alma a través de métodos presentados en oriente por las mentes más brillantes, por los magos y los sabios que al parecer están más cerca de la verdad que los amantes de la materia y la realidad real, del mundo tangible representado en casas, carros, centros comerciales, helados, ropa, tarjetas de crédito… objetos para que los demás sepan de nuestra propia valía, los juguetes favoritos de los niños del mundo, los eternos hermanos menores, los hijos arrogantes que deben producir la risa de Dios porque creen que lo tienen todo cuando en realidad no saben nada y creen que meditando y respirando van a mejorar de empleo o van a atraer la prosperidad (económica).
La mayor parte de la gente en Colombia no lee libros. Aman los noticieros, los partidos de fútbol, las cirugías estéticas y la plata fácil sin necesidad de trabajar, no conocen la historia de oriente ni de occidente, no han leído filosofía ni literatura, pero a través del voz a voz sienten que se apropian de las ideas fundamentales, de lo que a lo largo del tiempo occidente ha tomado de oriente y sienten que viven la Gran Transformación porque han asistido a la conferencia o al curso del embaucador de moda que puede ser un humorista, un cantante, un futbolista, una prostituta o una ex Señorita Colombia y actual presentadora de farándula del noticiero de la noche, un hombre o mujer que se lucra a costa de la ignorancia, la confusión o la desesperanza ajena para robarles lo poco que todavía tienen, sea su esperanza o las pocas monedas que quedaban en el fondo de la mochila.
Todos respiran, todos meditan, se sienten iluminados y ayudan a otros a llegar a la iluminación, todos se sienten el pequeño Buda que da ejemplo con su propia iluminación y quieren instaurarse como maestros, como modelos dignos de ser imitados.
La Búsqueda puede parecer auténtica en el reino de la confusión, el desempleo, el abandono del Estado y desmoronamiento de la familia, la escuela, la iglesia y todo lo que parecía un territorio seguro para sentir que hay un motivo para levantarse de nuevo cada mañana y ponerse los zapatos con entusiasmo, para vivir con la ilusión de que todavía tenemos algo que nos anime a continuar.

Educación en Colombia

En nuestra pobre patria se le da demasiada importancia a lo que nos define como gente respetable: ¿Qué estudiamos? ¿Dónde estudiamos? ¿Dónde vivimos? ¿Cuánto ganamos? ¿Viajamos? ¿Cómo viajamos? ¿A dónde viajamos?
No importa lo que somos sino lo que tenemos y lo que representamos y lo gracioso del asunto es que la mayoría de los colombianos sobreviven con menos de dos salarios mínimos. Muy triste, pero eso somos: gente que vive de la apariencia aunque no tenga mucho para mostrar.
Para ser respetados por otros colombianos hacemos lo que no nos gusta hacer. Estudiar, por ejemplo.
Yo no quería estudiar porque me aburría mucho en salones compartidos con personas a las que no me interesaba conocer y con profesores que me inspiraban una mezcla de risa y pesar porque eran muy ignorantes, muy temperamentales o muy convencidos de su triste papel. Si me hubieran dejado tomar mi decisión consciente seguramente no hubiera termina ni siquiera la Básica Primaria porque desde niña sentía que todo lo podía encontrar en los libros. Sin profesores, tareas, guías ni repeticiones absurdas.
Pero estudié para ser complaciente con el público, para que se sintieran satisfechos cuando les dijera que soy profesional con maestría aunque tantas veces haya sentido que la universidad colombiana es retrógrada, conservadora y poco dispuesta a oír las opiniones de los estudiantes. Mi paso por la universidad fue una especie de tortura porque tuve que contenerme durante seis años para no decirle a mis profesores lo que pensaba de ellos y porque tuve que aceptar que me impusieran unas ideas y me hicieran creer muchas mentiras que algunas veces he repetido.
Ahora que ha pasado tanto tiempo me pregunto cómo será una verdadera universidad, un espacio académico con investigadores comprometidos, con estudiantes convencidos de que quieren hacer un aporte en artes o en ciencias, no simples seres humanos que ven la universidad como un espacio social en el que se encuentran con gente parecida a ellos porque pagaron determinada cantidad de dinero para ingresar a la prestigiosa institución.
Mi sospecha es que la mayoría de los estudiantes de educación superior en Colombia no llegaron a las aulas pensando en ser lo mejores, en llevar al país hacia el desarrollo, en aprender con entusiasmo y con amor, en consolidarse como seres humanos éticos y comprometidos sino que estudian para complacer a la familia, para hacer sentir mal a los compañeros de bachillerato que no tuvieron plata para estudiar en universidad privada o no pasaron el examen de admisión en la pública.
En Colombia los jóvenes deberían rebelarse, estudiar sólo si de verdad lo desean, no deberían ser tan complacientes con la familia y no deberían ser tan sumisos ante las exigencias sociales. Un país de pobres presumiendo porque pagan millones en una universidad privada para saber que siempre ganan los mismos: los dueños de las universidades y los banqueros.

Mercado de lágrimas

Ayer apareció en Facebook el gran amor de mi vida, el primero, inocente, puro y perfecto, el que pensaba que iba a ser para siempre porque yo era una niña inocente y pura que no había vivido casi nada. La mayor parte del tiempo de esa vida tan corta había transcurrido entre libros y cometas que elevaba en la terraza de mi casa todas las tardes de todos los días de la semana. Lo conocí y era el hombre perfecto y todos y todas pensaban que lo era: inteligente, talentoso, tranquilo,  gracioso, sincero, apasionado, detallista, hermoso… No lo pensaba yo, lo pensaba toda la gente que lo conocía, era un niño hermoso de 18 años que medía 1.80 y ponía nerviosas a las niñas bonitas. Cuerpo perturbador, sonrisa perfecta. No era una ilusión óptica, era real tanta maravilla hecha carne y yo era La elegida.
La novelita se acabó y yo casi me muero porque pensaba que era para siempre, una historia de amor para toda la vida como en las telenovelas que nunca vi pero imagino muy dramáticas como mi triste historia de amor. El también estaba atado al sentimiento, llegó a pensar que yo era una especie de bruja que lo atrapaba con plantas poderosas, un día me lo dijo temblando de ira y a punto de echarse a llorar de impotencia porque soñaba con tener más novias, los dos éramos el primer amor de nuestras vidas, los dos sentíamos que no podríamos separarnos jamás, más yo que él.
El conocía a otras mujeres y siempre regresaba vencido, diciendo que no podría vivir sin mí, así transcurrieron doce años de nuestras cortas vidas. Hasta que un día apareció un amigo que se interpuso entre los dos de forma violenta sin conocerlo a él. Me sugirió que dejara la bobada y lo sacara de mi vida con violencia desmedida, como en las telenovelas que nunca vi, con mucho drama. Lo hice y funcionó, desapareció gracias a mi drama durante quince años, pero anoche volvió a aparecer.
Hablamos una hora hoy y a continuación compartiré con la distinguida clientela los pasajes más emotivos de tan excepcional encuentro virtual:
Hola, ¿Cómo estás? ¿Qué hay de tu vida? Espero que bien.
Bien. ¿Usted cómo está?
Hola bien, en Bogotá esta semana
No me diga. ¿Y acaso no vive en Bogotá?
No, me fui desde el 2007 y estuve viviendo en Venezuela hasta el año pasado pero ya no aguanté más
¿Y usted se casó? ¿Tiene hijos? ¿Con quién vive la señorita?
Tuve marido tres años pero nos aburrimos, vivo sola
Sí, a veces viene bien la soledad, pero no es buena consejera
Yo he vivido sola durante mucho tiempo y me gusta
¿Ve?, tengo buena memoria
Sí, muy buena memoria
Bueno, es difícil que las cosas buenas se olviden y con usted compartí cosas muy buenas
Sí. Buenos recuerdos. El primer amor
Yo fui papa a los 39 tengo una niña de 6
Yo también tenia mis dudas pero ha sido una experiencia gratificante
Yo tengo suficiente con los sobrinos. Tengo sobrinos de 30 y de 2
Yo pienso que las personas que pasan por nuestras vidas indistintamente si son buenas o malas, cumplen una función formadora en nuestro crecimiento
Mi esposa venezolana es acuario del mismo día 2 pero nos llevamos terrible
¿Por qué decidió hablarme después de tanto tiempo?
Bueno, por lo dicho anteriormente. Hay personas que pasan por nuestras vidas y aportan algo y eso hace que no se deshechen y sean arrojadas a la caneca del olvido
Sí. Le deseo mucha suerte en todo. Ojalá se vuelva a encontrar pronto con su esposa y su hija y sean muy felices
Me gustaría algún día verla y tomar un café y charlar
Pero para qué. Somos otros. No nos vemos hace mucho tiempo
Sí, no sé cuántos años han pasado
Muchos
Ok, la dejo, no le quito mas tiempo. Esta ciudad ha cambiado mucho, y no para bien, ok
Lo mismo. Mucha suerte en todo

Como en el punk

“Muy buena labor la que hace y me emputa que la gente no se lo reconozca, aunque debe tener muchos lectores explícitos y callados, claro. Usted tiene que seguir firme en la independencia, la autogestión, y escribir más en el blog, cada vez escribirá mejor y luego recopila en libros. Y para la Luis Ángel Arango. Usted es punk sin saberlo”.
Ahora la transcripción de un audio de mi manager, asesor de imagen y guía espiritual.
Con ustedes Juan Sebastián Lozano:
“Hoy estaba, ah, bueno, anoche me puse a, a mirar, a leer su blog y hay cosas muy buenas, yo no sé por qué los últimos yo no los había leído y estaba leyendo todo eso que usted puso de las conversaciones que teníamos  nosotros, del simio lujurioso y otras. Muy bonito, todo eso le quedó muy bien. No sólo eso sino que leí alguna crítica por ahí a Catalina y a Virginia Mayer y a mí me pareció muy coherente a pesar de que algunas cositas ahí que no estoy de acuerdo pero, en general me pareció coherente y están muy bien escritas y muy buenos. Estaba pensando que por qué la gente no reconoce eso, la gente es muy mezquina ¿No? Esos posts que usted tiene ahí son muy buenos, incluso hay uno de, de las cartas, que usted nombra de los Arcanos, que yo soy Marte y que nací el 9 de julio y no sé qué, que me encantó. Eso puedo ser un cuento. Incluso parece, es mejor que, parece un cuento de esos de Bolaño, de Las putas asesinas, pero muy chévere, muy buenos, y me emputa que la gente no reconozca eso, claro, porque de pronto por escribirlo gratuito y eso ¿No? Si estuvieran en un libro o algo así sería distinto. Pero también pienso que el medio es el mensaje y que el espacio para eso es el blog, para eso que usted hace. Pero me parecieron muy buenos y entonces retiro mi, la leí y la admiro más, en serio, retiro mis cosas cuando le decía que a veces no me convencía lo que escribía. Esto, esto que leí anoche me convenció mucho, las cartas sí me dio un poco  pereza leerlas, la verdad, pero esto que escribió, que ha escrito últimamente, muy bueno. Me ha gustado mucho y la felicito.

De 10 a 4

Ante la impotencia de la  página en blanco me acaban de dar dos consejos para que regrese la musa:
¡Oblígate a escribir!
Funciona masturbarse, una ducha y luego ¡Manos a la obra!
Mucho mejor si es de diez de la noche a cuatro de la mañana.
A mí me ha funcionado siempre
¡Ay! ¡No!
Ese no es mi método, dije yo un poco turbada
Me gusta escribir de forma natural, sin presiones, sin compromisos, sin que se trate de un encargo o de demostrarle al mundo que soy poeta, intelectual, pensadora, columnista, analista…
Escribir por escribir, eso es lo que me gusta
Que los dedos vuelen sin saber a dónde van,
Sin cálculo ni premeditación.
Las ideas aparecen caminando y sólo escribo de día aunque hoy hago una excepción porque apenas hace veinte minutos me dieron los consejos y van a ser la diez de la noche.
¡Sí puedo escribir de noche y no precisamente después de caminar, pero la idea de darme amor, tomar una ducha y luego saltar al teclado es una experiencia muy espectacular para alguien como yo!

jueves, 20 de abril de 2017

Machismo colombiano y el odio a la mujer. El caso María Antonia García de la Torre


Martín Elías Díaz (hijo de Diomedes Díaz) murió el 15 de abril. Hoy es 20 de abril y continúan los insultos a @caidadelatorre porque publicó una serie de tuits que indignaron al país entero: a los admiradores del cantante, a los admiradores del padre del cantante,  a los cristianos, a los uribistas,  a la gente de la costa que valora de forma apasionada la música y la cultura vallenata, a tuiteros de todos los tipos sin distinción de clase, nivel intelectual, raza ni género, a millones de seres humanos que encontraron desde ese día a la persona perfecta para descargar toda su ira y frustración porque María Antonia no es humilde, porque es terca, porque bloquea, porque es arrogante, porque siendo bonita no es una mujer sencilla, porque presume con su formación académica, porque calladita se ve más bonita, porque no tiene que ser tan emocional, porque defiende a las víctimas, porque denuncia el paramilitarismo, porque no ve en Uribe al Salvador de Colombia, porque debe aprender a ser suave y a reconocer que se equivocó.
Cometió un error y a pesar de que lo admitió y  ofreció disculpas en Twitter y a través de entrevistas en Blu Radio y en W Radio, sigue siendo insultada y amenazada como si se tratara de la persona que ha cometido los peores delitos en la historia de Colombia.
Los tuits de María Antonia molestaron mucho porque la muerte del hijo -que nada tiene que ver con el comportamiento reprochable del padre- nos vino a recordar el maltrato a la mujer, el machismo, el feminicidio y la forma como un país entero -hombres y mujeres- le dan toda la relevancia a las cualidades artísticas de Diomedes Díaz y olvidan la forma en que fue asesinada y estigmatizada Doris Adriana Niño.
Llama la atención que ninguna de las feministas colombianas se haya solidarizado con @caidadelatorre; algunas la han atacado sin piedad y otras la han ignorado, pero todas ellas deben saber que a pesar de que no les resulte simpática o se hayan sentido despreciadas por ella (pienso especialmente en Carolina Sanín y en Catalina Ruiz-Navarro) el hecho nos debe llamar la atención porque el ataque incluye calumnias gravísimas, intimidación, matoneo excesivo y amenazas de muerte. Ninguna falta de cariño, ningún resentimiento, ninguna mala actitud de parte de ella da para que ignoren un hecho tan lamentable y para que sigan atacándola o ignorándola sin ningún tipo de consideración.
María Antonia escribió ayer el texto titulado “Un vallenato sobre la violencia machista en Colombia”, voy a citar las frases más impactantes y espero que los lectores reflexionen un poco sobre su propio comportamiento como hombres y como mujeres. Espero que se pregunten si la terquedad para no admitir a tiempo que los tuits fueron hirientes y desconsiderados son motivo suficiente para callarla de una vez por todas y para siempre, para seguir insultándola y amenazándola con un futuro negro:
Pasaron meses después del crimen antes de que, tras una exhumación, su hermano reconociera el cadáver descompuesto y la joven fuera trasladada a un cementerio en Soacha, zona pobre al sur de Bogotá donde vivía su familia.
En el caso de Niño, ha prevalecido la noción machista de que la muchacha se merecía su grotesca muerte, por fiestera, por beber, por no ser obediente, sometiéndola a una doble victimización.
Niño es un símbolo de los feminicidios que todos los años enlutan a las familias colombianas ante la indiferencia de los medios y la sociedad. Los colombianos debemos preguntarnos por qué permaneció intacta la reputación y fama de Diomedes Díaz —también conocido como el Cacique de la Junta— mientras el nombre de su víctima fue olvidado, y hasta qué punto nuestro silencio es cómplice.
La desaparición de la chica de la memoria colectiva no es una excepción. Los medios omiten de forma sistemática los feminicidios a pesar de que los casos se cuentan por cientos al año. Según la Universidad de la Sabana, en los dos últimos años más de 49.000 mujeres fueron víctimas de violencia doméstica y el año pasado se registraron 122 feminicidios, un 20 por ciento más que en 2015.
Durante su estadía en la cárcel eran comunes las manifestaciones de sus seguidores, quienes exigían su liberación a pesar de haberse comprobado su participación en el asesinato. Parecía un exabrupto aceptar una pena de cárcel por su comportamiento, algo no tan inexplicable. Seamos claros: no es una conducta inexplicable en el contexto de la atávica sociedad patriarcal del Caribe que permite prácticas como la poligamia y subyuga a la mujer a la voluntad del hombre so pena de recibir maltratos y, en casos como el de Niño, incluso de perder la vida.
Durante los últimos meses ha habido un tímido repunte en las denuncias periodísticas sobre la violencia de género proyectada en ataques de ácido y abuso sexual, entre otras situaciones, pero pierden relevancia muy pronto o quedan opacadas por la fama de sus victimarios. Esa falta de cobertura invisibiliza a las víctimas y aumenta su vulnerabilidad.
Los nuevos aires de paz que se respiran en el país son ideales para fortalecer la conciencia de la población sobre los feminicidios. La denuncia pública en los medios pone el debate sobre la mesa y genera una mayor fiscalización, no solo de los victimarios sino del mejoramiento e implementación de las leyes.
Estamos en el momento correcto para impulsar una revolución que mueva esos cimientos culturales anquilosados que tanto daño le hacen a la mujer. Se debe empezar a informar de forma completa a la opinión pública, presentando una imagen real de las personalidades que, mal que bien, son un modelo a seguir, como Diomedes Díaz.
También es clave endurecer la sanción social y judicial para los hombres —famosos o no— que agredan a su pareja. La transformación debe darse a través del diálogo y el respeto, para reducir de forma radical los feminicidios y la opresión de la mujer en todas sus formas.
https://www.nytimes.com/es/2017/04/19/un-vallenato-sobre-la-violencia-machista-en-colombia/?smid=tw-espanol&smtyp=cur
LF444YSY

La escritura y la vida

Soy un ser humano excepcional, el tipo de persona que se hace admirar por la calma, la dulzura, la bondad, la honestidad, la sonrisa franca y el trato amable. No soy amiga de muchas personas pero si decido ser amiga de alguien le ofrezco todo lo que soy sin cálculo ni premeditación y sin disimulo, sin dobles intenciones, sin intereses mezquinos ni juegos ocultos. Soy transparente como el agua. Esa entrega no se la he ofrecido a más de diez personas a lo largo de la vida porque soy persona de pocos amigos; casi nunca tengo más de dos en simultánea y una amistad empieza a serlo después de cuatro o cinco años de buen trato y absoluta confianza.
Las amistades forman parte de la vida y la escritura es otra cosa, es artificio. Esa separación no es fácil de entender y varias veces mis amigos me han dicho a gritos, llorando, temblando de ira y con las peores palabras que siendo la persona que soy no tendría por qué escribir lo que escribo, escribir sobre lo que escribo y usar las palabras que uso porque entonces no soy la que soy sino otra; se preguntan si represento un papel para ellos y si en realidad soy una especie de bruja resentida, sola y frustrada que detrás de un teclado y en la absoluta impunidad se otorga el derecho de insultar con las peores palabras a personas inocentes que exponen su vida en las redes sociales. Se preguntan si estoy enferma y necesito ayuda y me suplican que conozca gente de verdad, que no lea tantos libros y no escriba tantas estupideces y piense seriamente en un tratamiento con un especialista de la mente bien calificado porque mi problema es complejo y de difícil manejo. Yo oigo entre asombrada y confundida porque siempre se repite la misma historia y todavía no entiendo por qué, qué es lo que la desencadena. Hay algo en mí que desconcierta y descompone a la gente que me quiere y algunos han decidido prescindir de mí sin previo aviso y sin ninguna explicación ni reclamo final.
He perdido varios buenos amigos por algo que he escrito, he espantado a varias personas que se han maravillado con la dulzura de mi ser y cuando he compartido con ellas algún texto que me gusta mucho me preguntan por qué soy tan despiadada y huyen despavoridos como si se encontraran ante el mal hecho carne y entonces me pregunto si el poder de la palabra es más contundente que la dulzura de mi ser y termino concluyendo que sí: una simple palabra detrás de la otra es capaz de producir terror, es mucho más potente y poderosa que la persona de carne y hueso confiada y tranquila que jamás ha atentado contra la integridad de otro ser humano de otra forma que no sea dando una apreciación objetiva y desapasionada sobre lo que otra persona ha manifestado en público esperando el aplauso efusivo de la manada.