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martes, 31 de mayo de 2016

El arte de no saber vivir

Me recuerdo como quien corriera un tramo por un sendero perdido, y luego volviera hacia atrás, sin hallar el dato definitivo que probara que aquél era un buen camino. Pendulaba a la deriva hasta el momento crucial en que le llegaba la decisión al alma, y entonces avanzaba a ella cualesquiera fueran las consecuencias.
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La risa de los estúpidos

Cuántas veces les he aconsejado a quienes acuden a mí, en su angustia y en su desaliento, que se vuelquen al arte y se dejen tomar por las fuerzas invisibles que operan en nosotros. Todo niño es un artista que canta, baila, pinta, cuenta historias y construye castillos. Los grandes artistas son personas extrañas que han logrado preservar en el fondo de su alma esa candidez sagrada de la niñez y de los hombres que llamamos primitivos, y por eso provocan la risa de los estúpidos.
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miércoles, 15 de julio de 2015

La resistencia: ¿Un libro de autosuperación?

Ernesto Sabato es un intelectual polifacético, a lo largo de su vida ha sabido comprometerse sólo consigo mismo y nunca ha temido el desprecio de sus amigos o colegas del momento, tampoco parece importarle mucho la impresión que puedan tener sus lectores cada vez que le da un giro al estilo en su escritura o cambia de manera radical la eleccion de los temas que aborda. En cada uno de sus textos se encuentra la voz del hombre comprometido, pero el estilo cambia a medida que cambia su perspectiva ante la vida, el arte, Dios, la escritura, la idea de trascendencia o cualquier otro asunto digno de reflexiones profundas. Leer Sobre Héroes y tumbas se constituye en una experiencia no precisamente similar a la que nos conduce Uno y el universo; Uno y el universo no nos llevaría a evocar al autor de La resistencia o Antes del fin.
En cualquier librería se encuentran textos de autosuperación relacionados con amor, felicidad, curación, santidad, soledad, vejez... cada autor le brinda a sus lectores las claves para lograr el éxito de manera rápida y efectiva si se atreve a seguir una serie de instrucciones, si se aventura a encontrar aquello que está buscando, en muchos de ellos dice: "Si usted ha comprado este libro ha dado el gran primer paso, ¡felicitaciones! se trata de una frase contundente seguida de otras similares, al terminar el libro el lector se sentirá relajado, probablemente tomará para sí algunos de los consejos, el asunto que aquí importa no es si los libros de autosuperación se han constituido en una necesidad para la filosofía, si están en sintonía con la sociedad de masas, el consumo, la búsqueda de la felicidad, la crisis actual, la necesidad de volver a la ética y los valores, sino por qué razón un intelectual de la altura de Ernesto Sábato escribe textos que se podría pensar han sido pensados para los lectores de libros de autosuperación?
E libro está dedicado a los jóvenes y es un hecho que los jóvenes leen a Ernesto Sábato con reverencia, pero las reflexiones del sabio no logran calar en la mente de ellos, no deciden cambiar sus hábitos sólo porque un hombre mayor de noventa años les advierte que estamos a punto de perder lo poco de humano que nos queda gracias al desarrollo de la tecnología, el trabajo deshumanizado, la competencia feroz, la masificación, la reverencia a los dioses de la televisión...
La resistencia se lee e impacta, se revalúan algunos valores pero llega un momento en el que se siente la imposibilidad de realizar aquello que allí se propone porque la manifestación de la Humanidad también desgasta y aniquila, la contemplación de lo bello de la naturaleza, la sabiduría de los viejos, el valor de lo pequeño también llega a desgastarse y algunos reflexiones que parecen muy profundas pueden pasar por pura cursilería, en una ocasión, en un foro de jóvenes argentinos decidí copiar esta reflexión para ver el efecto que causaba en los lectores, los comentarios no se hicieron esperar, estaban cargados de agresividad, se pensaba que quien los había escrito era una mujer joven, soñadora y bastante ridícula, cuando les dije que se trataba de una cita tomada de un libro de Ernesto Sabato, tan amado por los argentinos, nadie se atrevió a seguirlo acusando pero tampoco justificaron la cita:
"El destino se muestra en signos e indicios que parecen insignificantes pero que luego reconocemos como decisivos. Así, en la vida uno muchas veces cree andar perdido, cuando en realidad siempre caminamos con un rumbo fijo, en ocasiones determinado por nuestra voluntad más visible, pero en otras quizás más decisivas para nuestra existencia, por una voluntad desconocida aun para nosotros mismos, pero no obstante poderosa e inmanejable, que nos va haciendo marchar hacia los lugares en que debemos encontrarnos con seres o cosas que, de una manera u otra, son, o han sido, o van a ser primordiales para nuestro destino, favoreciendo o estorbando nuestros deseos aparentes, ayudando o obstaculizando nuestras ansiedades, y, a veces, lo que resulta todavía más asombroso, demostrando a la larga estar más despiertos que nuestra voluntad conciente". (Sábato. 1999: 28-29).
Bibliografía:
Sabato, Ernesto. La resistencia, Bogotá: Seix- Barral. 1999.

La búsqueda de absoluto en la obra de Ernesto Sabato

¿Qué se puede hacer con ochenta años? Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo habría que vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena.
Uno y el universo
A lo largo de su casi centenaria vida Ernesto Sábato se ha consagrado a buscar la experiencia que lo lleve a la compresión de los grandes interrogantes, en cada una de las actividades que ha realizado se ha comprometido con la pasión de quien supone que por fin, a través del camino recorrido, la vida lo conducirá a la experiencia que le revelará las grandes respuestas. Ernesto Sábato se comprometió con la política, la ciencia, la literatura, la pintura y, finalmente, con la vida, parece haber aceptado que la única forma de vivir y comprender la vida es precisamente a través de la vivencia, a través de la expresión de lo exclusivamente humano, de lo que no parece tener un sentido trascendente a los ojos de un Intelectual: "En los juegos de los chicos percibo, a veces, los resabios de valores que parecen perdidos para siempre, pero que tantas veces descubro en pueblitos alejados e inhóspitos: la dignidad, el desinterés, la grandeza ante la adversidad, el coraje físico, la entereza moral" (Sábato. 2004: 45).
Su primera novela fue El túnel y su primer libro de ensayos Uno y el universo, parece que al escribir estos dos libros tenía clara su concepción sobre la literatura, el sentido de ser intelectual y las grandes posibilidades que le puede brindar el conocimiento al ser humano sin que entre estas posibilidades se hallen las respuestas a las grandes preguntas, las relacionadas con la vida, la muerte, el amor, la valentía, la generosidad. Después de El túnel se embarcó en una experiencia literaria que parece haberse salido de sus manos, a medida que avanzaba en la escritura de Sobre Héroes y tumbas y de Abbadón el exterminador su impotencia se hacía latente, es un hecho que estas dos novelas fueron escritas para el goce de los críticos literarios, los amantes de la metaliteratura, tal vez en ese sentido El túnel pasará a la historia de la literatura como una obra clásica mientras que las otras serán leídas y analizadas sólo por la Elite.
La Resistencia y Antes del fin son los dos últimos libros de Ernesto Sábato, en ambos se ratifican los valores exaltados en Uno y el universo. Es un hecho que el Pensamiento del autor es coherente, no se ha acogido al "avance" de las ideas ni ha escrito apologías a los milagros de la ciencia y la tecnología, se ha ratificado siempre en los presupuestos en los que ha creído desde el comienzo de su carrera como escritor. Los primeros textos de Ernesto Sábato son claros y contundentes, los últimos también, sólo al final del camino terminó comprendiendo que no era necesario crearse refugios de alta montaña: "Yo había intentado un ascenso, un refugio de alta montaña cada vez que había sentido dolor, porque esa montaña era invulnerable; cada vez que la basura ya era insoportable, porque esa montaña era límpida; cada vez que la fugacidad del tiempo me atormentaba, porque en aquella altura reinaba la eternidad... Cuanto más me acosaban las tinieblas del mundo nocturno, más me aferraba al universo platónico, porque cuanto más grande es el tumulto interior, más nos sentimos inclinados a cerrarnos en algún orden. Y, así, nuestras búsquedas, nuestros proyectos o trabajos nos quitan de ver los rostros que luego se nos aparecen como los verdaderos mensajeros de aquello mismo que buscábamos, siendo a la vez, ellos, las personas a quienes debiéramos haber acompañado o protegido". (Sábato. 2004: 74-75).
La resistencia. Bogotá: Planeta. 2004.