Mostrando entradas con la etiqueta Virginia Mayer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Virginia Mayer. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de noviembre de 2016

Virginia Mayer y la autoficción

La revista SoHo se constituye cada cierto tiempo en soporte para publicar historias escandalosas con la idea de que presentan irreverencia o verdad desnuda, historias  narradas por gente común que busca ser vista y leída y que para conseguirlo se vale de estrategias que en muchas ocasiones atentan contra su dignidad como seres humanos. A ellos, a los “escritores” y al director de la revista no les importa si el texto está bien escrito o si la historia es relevante, lo que de verdad importa es que se hable mucho de la publicación, bien o mal pero que se hable para que los lectores no olviden que la revista todavía existe y da de qué hablar. Para lograr su cometido cuentan con una colabora  frecuente, una mujer sin pelos en la lengua, la gran Virgina Mayer.
Lo más sorprendente de la última colaboración de Virginia Mayer en la revista SoHo es que en medio del revuelo que causó la historia de su aborto terminó revelando que es autora en primera persona -como Fernando Vallejo y como Jaime Bayly- (en otras ocasiones ha dicho que es la versión femenina de Charles Bukowski y no tiene claro todavía si goza más de sus experiencias sexuales con hombres o con mujeres, como Frida Kahlo). Virginia Mayer sabe que escribe como los grandes y vive como los rebeldes, no espera que otros se lo digan, ella lo sabe.
Virginia Mayer nos dio a entender en la entrevista que concedió en Caracol Radio que se instala en la autoficción y entonces vale la pena hacerse varias preguntas:
¿Convertir la vida privada en espectáculo público es arte?
¿Narrar una historia vivida detallando los pasajes más escabrosos y buscando de forma deliberada afectar las emociones del lector es autoficción, amarillismo,  falta de decoro o deseo loco de llamar la atención recurriendo a los recursos más extremos, una especie de porno de la vida?
¿Se está confundiendo la autoficción con la autodenigración?
¿Por qué le resulta tan estimulante al público de las redes sociales ver como personas comunes se autodenigran compartiendo sus miserias personales en espacios públicos y suelen solidarizarse con ellos?
¿Por qué la miseria ajena genera tanto morbo?
¿Por qué las revelaciones de carácter sexual son las que gozan de más éxito en un país como Colombia?
¿Es parte de nuestro subdesarrollo?
¿Por qué quienes narran las historias escabrosas cargadas de sentimentalismo y estados de ánimo, arrebatos del alma dignos de ser tratados por un profesional de la salud mental, son tan explícitos y por qué eso excita tanto a los lectores? Los detalles del abuso infantil, la destrucción de unos senos en una cirugía mal practicada, un aborto fruto de un encuentro ocasional -sin condón- con un desconocido contactado en Tinder.
¿Cansados de las telenovelas los internautas se excitan más con las historias reales narradas por seres destrozados?
¿Gozan un poco con estas exposiciones de la propia miseria y se consuelan pensando que hay alguien en el planeta que sufre, llora y maldice su soledad, su abandono, su falta de amor, más que ellos?
¿Por qué el recorrido de estas historias siempre es similar?:  publicación en un medio impreso que también se puede leer en versión electrónica, impacto en las redes sociales, explosión de la noticia en todos los medios y en muchos casos -pensemos en la revelación de Adolfo Zableh- el pobre ser vulnerado y sufrido termina publicando un libro que espera vender bastante bien en la próxima feria.
La entrevista a Virginia Mayer en Caracol Radio -medio amarillista por excelencia- fue titulada: “La polémica columnista reveló todo lo sucedido tras haber revelado su decisión” y en medio de risas vulgares, frases procaces y un español pobrísimo las periodistas felicitaron a Virginia Mayer por  su valentía, por hablar de una situación que han vivido millones de mujeres, porque es una mujer provocadora. Virginia Mayer muerta de la risa pronunció frases no precisamente dignas de una escritora de autoficción sino de una persona común sin formación literaria ni sentido del gusto; cabe recordar que en la  autoficción el autor renuncia a su clase, se burla del poder, al que renuncia también, claro; renuncia a una posición económica o social acomodada, no es una simple exposición burda de la vida privada de forma directa sin haber pensado en una apuesta estética, es algo mucho más complejo, no es algo que pueda hacer cualquier persona.
Estas son las frases célebres de Virginia Mayer para Caracol Radio:
“Yo pensé que me iban a dar durísimo porque este es el país del Sagrado Corazón, estoy lista a que me llueva lo que me llueva, no importa qué me digan, no me da duro, no me interesa qué me diga nadie, es problema mío cómo follo, soy sin pelos en la lengua para nada, súper abierta, escueta, es difícil ser Virginia Mayer, empecé a escribir en primera persona, revelo las cosas más íntimas, muy cruda, muy real, ellos (mis viejos) me aceptan como soy, me aceptan como vengo. Yo le dije a Chaves: Eres famoso pero nadie sabe quién eres. Yo no me enamoro de un hombre o de una mujer, ya no queda nada oculto, yo quiero amor, me ilusiono con cualquier baboso y la vuelta no funciona”.
¿Virginia Mayer es una especie de Fernando en La virgen de los sicarios y Chaves es Wilmar?
¿Virginia Mayer tiene claros los límites entre escritor, narrador y personaje?
Mejor no me sigo haciendo más preguntas y espero que no me vayan a amenazar de nuevo de muerte o con ácido por haberme ocupado de un tema tan sensible como este.
xwuc6apbcaptura-de-pantalla-2015-01-23-a-las-12-28-16

viernes, 24 de julio de 2015

Virginia Mayer es Bukowski con vagina

No voy a describir de nuevo a Virginia Mayer porque estoy harta de hacerlo, siempre que escribo un post en este blog sobre ella pienso que es el último porque más bajo no puede caer y siempre termina demostrándome que sí puede caer más bajo, tiene el poder de superar sus propios niveles de autodegradación, miseria personal y tontería.
Anoche un tuitero generoso me contó a través de un mensaje privado que Virginia Mayer ahora se autodefine como Bukowski con vagina. No lo podía creer, revisé sus tuits y es verdad. Primero escribió que no le gusta la poesía porque no la entiende, después siguió una cuenta de frases de Bukowski y a los dos o tres días se proclamó como la reencarnación de uno de los poetas norteamericanos más originales de todos los tiempos: Charles Bukowski.
Que una mujer diga que ella es Bukowski con vagina es tan absurdo y descabellado como que un hombre diga que él es Emily Dickinson con pene. Bukowski sólo puede ser concebido en el cuerpo de un hombre, en el cuerpo de ese hombre excepcional llamado Charles Bukowski y Emily Dickinson sólo puede ser pensada en el cuerpo y con la características de esa mujer única en la historia de la literatura: los dos, hombre y mujer, son personas y poetas excepcionales.
Virginia Mayer es como Bukowski pero con algunas variaciones:
1. Es una mujer gorda muy desagradable que se expresa a través de un español muy pobre.
2. Es una zalamera profesional, le gusta congraciarse y recibir favores de los “poderosos” e “influyentes” de los medios y la literatura colombiana (usa su cuenta de Twitter para establecer contactos, encontrar trabajo y comer gratis).
3. Lucha por encontrar el amor y la aceptación de los tuiteros a través de todas las formas de autodenigración (está en un tratamiento para adelgazar y exhibe sus avances).
4. Hace experimentos para la revista SoHo con la intención de saber cómo tratan a una gorda fea.
5. Felicita a personalidades como Salud Hernández y Gustavo Gómez por sus hermosas fotos de perfil.
Me cuesta creer que tenga una idea tan deformada de Charles Bukowski, no encuentro ninguna similitud entre los dos por más que me esfuerce.
**
Vamos a hacer un ejercicio:
Copiaré una selección de tuits recientes de Virginia Mayer y luego haré lo mismo con algunas frases de Bukowski que podrían convertirse en tuits. Entre todos decidiremos si ella es la reencarnación del buen hombre o no lo es:
Los tuits de Virginia Mayer:
1. Uepa, @saludhernandezm, te ves muy guapa en esa foto!
2. @gusgomez1701 Qué maravilla de foto.
3. Mi superpoder es soportarte.
4. A mí por qué no me invitan a lanzamientos de marcas de whisky y a fiestas de revistas, es porque me río muy duro?
5. Mi amor por ti va en bajada.
6. Mi virginidad ya tiene dueño. Tú sabes quién eres.
7. Ya se dieron cuenta que estoy dedicada a ser la Bukowski con vagina? Mi carrera es una vil imitación.
8. Mi nivel de mamacita era XL. Ahora soy L pero sigo siendo mamacita.
9. Al único poeta que entiendo es a Charles Bukowski.
10. Gente muy interesante en la Fiesta del Libro en Cúcuta: @saludhernandezm Mario Jursich @marcelventura @Brigittelgb
11. Cobro por pintar las uñas porque tengo que mantener mi hogar. Y cuando digo hogar, me refiero a mi museo de esmaltes.
12. A mí no me gusta la poesía básicamente porque no la entiendo.
13. Para mañana, sin falta, espero una campaña en contra de la gente que se baña en piscinas.
14. El oscuro abismo entre un jajajajaj y un Ja. Ja. Ja.
15. Mis viejos me educaron y yo me deseduqué.
16. Enamorarme de ti. Creer que no, pero sí.
17. Before and after. Cinco meses de tratamiento y dieta con @ClinicaRada. 13 kilos menos, faltan 19.
18. Paris Hilton es una guisa del Only.
19. La vida es eso que pasa mientras no comes pan con mantequilla, Nucitas, Nutella, cupcakes, french vanilla frosting y chocolate chip cookies.
virginia mayer
Si Bukowski estuviera vivo y fuera tuitero escribiría más o menos así:
charles-bukowski
1. Si quieres saber quiénes son tus amigos, haz que te metan en la cárcel.
2. Un intelectual dice una cosa simple de un modo complicado; un artista dice una cosa complicada de un modo simple.
3. El culo es la cara del alma del sexo.
4. Tan preocupado está mi amigo por desgajar de mis huesos la carne de mi alma que apenas parece pensar en su propia existencia.
5. Eso es todo lo que hace la gente, juegos de niños. Van del coño a la tumba sin que les roce siquiera el horror de la vida.
6. Traté de convertirte en mujer pero no eres más que una puta.
7. Si hubiera nacido mujer hubiera sido prostituta. Como había nacido hombre, anhelaba mujeres, cuanto más guarras mejor.
8. Las buenas mujeres me daban miedo porque a veces querían tu alma y lo poco que quedaba de la mía quería conservarlo para mí.
9. Es por culpa de mi niñez, sabes. Nunca supe lo que era el amor…
10. Ahora, después de décadas, era un escritor con escritorio. Sí, sentí el temor, el temor de volverme como ellos.
11. A mí cada vez que alguien me hablaba me entraban ganas de tirarme por la ventana o de escapar en el ascensor.
12. Si el mundo dura hasta el próximo siglo ahí estaré yo todavía, pero los viejos críticos estarán muertos y olvidados.
13. Aquella electricidad hedionda que continúa propagando la fealdad de la especie a lo largo de inútiles centurias.
14. Coge la familia, mézclala con Dios y la nación, añade diez horas de trabajo diario y tienes todo lo que necesitas.
15. Cuidado con aquellos que buscan constantes multitudes; no son nada solos.
16. Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo.
17. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos.
18. Nunca sentía soledad; cuanto más separado de la especie humana se encontraba, mejor se sentía.
19. La gente que cree en la política es como la gente que cree en Dios: soban aire con pajitas torcidas.
20. El alma libre es rara, pero la identificas fácilmente cuando la ves.
21. El hombre ha nacido para morir. ¿Qué quiere decir eso? Perder el tiempo y esperar.
22. Por supuesto que es posible amar a un ser humano si no lo conoces demasiado.
23. Estaba horrorizado con la vida, con lo que un hombre tenía que hacer simplemente para comer, dormir y mantenerse vestido.
24. Cuando bebía el mundo aún estaba allí afuera, pero por el momento no te tenía agarrado del cuello.
25. Me levanté y fui hacia el jodido cuarto de baño. Odiaba mirarme en aquel espejo pero lo hice.
26. Casi siempre lo mejor de la vida consiste en no hacer nada en absoluto, en pasar el tiempo reflexionando, rumiando todo ello.
27. Yo no analizo jamás, me limito a reaccionar… yo ando con todos mis prejuicios.
28. Al carajo con la verdad. El estilo es más importante: cómo hacer una por una cada cosita.

jueves, 23 de julio de 2015

El periodismo de investigación de Virginia Mayer

Cada cierto tiempo Virginia Mayer vuelve a dar de qué hablar, siempre porque cometió un error periodístico peor que el anterior. Tiene patrocinadores de la talla de Julio Sánchez Cristo en W Radio Colombia y de Andrés Hoyos en los "circulos intelectuales bogotanos" y al parecer es la periodista mimada de Kienyke. Con su actitud en Twitter nos da a entender a todos que ella puede insultar a quien quiera, calumniar a quien quiera y siempre va a mantener su puesto en este medio porque es la predilecta, la iconoclasta, el perro que muerde, la encargada de decir las verdades que nadie se atreve a decir porque a todos nos falta lo que a ella le sobra. La buena noticia es que a medida que pasa el tiempo más personas van descubriendo el juego infame de Virginia Mayer.
Julio Sánchez Cristo y Andrés Hoyos no son precisamente cultos o buenos escritores pero tienen mucha influencia en este país de ignorantes y de gente que toma por cierto lo que se dice en los medios y en la “revistas culturales” tipo El Malpensante. El sueño es que no aparezcan más "figuras públicas" a decir que Virginia Mayer es una gran periodista. La gota que rebosaría la copa sería que apareciera postulada a un Premio Simón Bolivar por una de sus maravillosas historias y se lo ganara. ¡Así es Colombia!
Virginia se siente cada día más fuerte y a medida que pasa el tiempo le hace más daño a las personas que caen en sus manos con engaños. Ella busca personas vulnerables siempre: un viudo joven, un escritor olvidado, una actriz vieja y fea, un homosexual menor de edad, dos amigas que dejaron de serlo y sellaron su amistad con tuits. Esa es la base de su última Historia:
Virginia Mayer contactó a la examiga más vulnerable, inocente, explosiva y a costa de su estado de ánimo armó una noticia digna de ser discutida en Laura en América, no en casi todos los medios de circulación nacional. Con este nuevo escándalo, que llegó a ser casi como el escándalo de Dania Londoño y los agentes de la DEA, aparecieron de nuevo Andrés Hoyos y Julio Sánchez Cristo a describir las cualidades innegables del estilo y la rigurosidad de su adorada Virginia.
¿¿Hasta qué punto un periodista tiene derecho a contactar no a sus informantes o a sus personajes sino a sus víctimas para exponerlos sin ningún tipo de consideración y sin previo aviso sobre la distorsión que se hará de la información que ellos le ofrecen con la idea de conseguir fama, dinero, prestigio o simplemente por lograr el sueño de aparecer en el noticiero del mediodía o en el periódico?
¿Por qué las personas contactadas por periodistas no se toman el trabajo de investigar sobre la trayectoria y el estilo de este periodista antes de dar información?
¿Esta es la Escuela de Nuevo Periodismo que está cultivando la revista SoHo?
Yo pude haber formado parte del Círculo de Víctimas de Virginia Mayer, pero como no concedo entrevistas de ningún tipo a nadie ni me muero por aparecer en ningún medio me salvé de la furia que debe producir el producto periodístico final en las personas que caen en las manos de esta supuesta nueva estrella de los medios colombianos.
¡Pobre país!
Cada día vamos de mal en peor.

miércoles, 22 de julio de 2015

Masturbación a la carta

- Soy fea, a nadie le importo.
- Sí, le importas a alguien.
- ¿A quién?
- A la Legión de orcos que ansiosos esperan tus órdenes.
____________________________________
Virginia Mayer lo hizo de nuevo, logró que mis ojos se posaran sobre una de sus famosas revelaciones y, de nuevo, voy a escribir sobre lo que ella escribe. Virginia nos confiesa sin rubor que se masturba desde niña con peluches, almohadas, colchones, dedos, manos... De grande goza también con su juguetería importada.
¿Por qué tenemos tan pésimas columnistas en Colombia? ¿Por qué tantas mujeres jóvenes recién egresadas de carreras de literatura, politología, mercadología y relaciones internacionales posan como las más irreverentes en sus columnas de opinión? ¿Son mujeres muy jóvenes y debemos ser condescendientes y comprensivos con ellas? ¿Por qué se ocupan tanto de temas tan irrelevantes como las prácticas sexuales públicas o privadas y hacen de esas prácticas un gran acontecimiento periodístico, una revelación de su idea de rebelión, de liberación femenina y apertura mental?
Para Carolina Sanín el sexo debe ser antiéstico.
Para Catalina Ruiz-Navarro la liberación de la mujer es proporcional a la cantidad de amantes de cada fin de semana.
Para Virgina Mayer el sexo lo es casi todo en su vida y pretende modernizar a Colombia narrando con lujo de detalles sus experiencias con hombres y mujeres. Ella lo llama Sexo a la carta, yo lo llamo falta de un amante que también la ame y que goce tanto con ella, hasta que los dos entiendan que el sexo no es lo primero en la vida sino lo tercero o lo cuarto. Virginia necesita ser saciada, no tanto de sexo sino de afecto, de amor, de caricias, de mimos.
_______________________________
Señores, señoras, niños y niñas, el sexo no es ningún gran acontecimiento, es una de las actividades más efímeras que vive el ser humano a lo largo de su miserable existencia. Dura más el deseo que la realización y cuando tienes una pareja estable con la que puedes gozar de los placeres de la carne, el sexo pasa a un merecido tercer plano, después de comer, beber, dormir y conversar. El sexo es un gran acontecimiento para quien ha pasado por prolongados y dolorosos periodos de soledad y todas las miserias asociadas a esta sensación o para quien no ha tenido un amante diestro que lo convenza después de siete años de que el sexo es una actividad repetitiva, puede llegar a ser más excitante hablar, comer o burlarse a costa de gente estúpida.
El sexo es el sexo, un acto básico, elemental, animal, limitado por el cuerpo.
Columnistas jóvenes: vivan la vida, gocen a su manera, sean vírgenes, promiscuas, lesbianas, sadomosoquistas... sean lo que quieran, administren su cuerpo según sus creencias, pero no pretendan darnos clases de educación sexual. Aprendan a escribir, crezcan, pulan el estilo, no se repitan, no pretendan armar una revolución mental cada fin de semana. Sabemos que necesitan sobrevivir, sabemos que necesitan ser aplaudidas por inteligentes, críticas, creativas, feministas, necesitan ser aplaudidas, necesitan reafirmarse cada fin de semana, todos lo sabemos. Traten de hacerse dignas de mí, tal vez esa petición las obligue a pensar si vale la pena seguir escribiendo columnas de opinión.

Twitter le cambió la vida a Virginia Mayer

Para quienes no conocen a Virginia Mayer a continuación una breve descripción:
Es una mujer muy gorda, muy fea, muy masculina, muy agresiva, muy burda y muy reconocida -por ella misma- como: lesbiana insaciable, crítica despiadada, implacable desbaratando figuras públicas en Kienyke, sin pelos en la lengua para hablar de sexualidad sucia y reveladora de Grandes Verdades. Debe suponer que como nadie está dispuesto a decir la verdad, ella está condenada a realizar tan honorable tarea a pesar de que el ejercicio pueda resultar doloroso para el lector, no para ella.
La conclusión que saco de su perfil es que todo lo que ella quiere parecer revelar con su supuesta rudeza no es más que una máscara que usa para ocultar su verdadera naturaleza. Virginia Mayer es una ciudadana más, una persona común, como la mayoría. Vamos a demostrarlo analizando sus propias letras.
En su última columna se ocupa de Twitter, lo aborda con humor e ironía. Para solaz mío no nos habla sólo de cómo Twitter le cambió la vida sino que nos presenta rasgos de su ser que está empeñada en ocultar. Con ustedes Virginia Mayer:
1. El domingo en la noche me acosté muy angustiada, pues al día siguiente era lunes. Tuve pesadillas toda la noche, pero la peor fue una en que ya no había Twitter. ¡Fue horrible! Cuando sonó el despertador lo primero que hice fue mirar Twitter en mi BlackBerry. Ahí estaba, bendito.
Análisis: entre chiste y chanza Virginia nos confiesa que pasa el bendito día y la bendita noche pensando en Twitter. ¡A Virginia le falta vida, le faltan emociones que ocupen su mente, tal vez Twitter se ha convertido en su prioridad! Y la pregunta es por qué: Twitter es una red social más, lo que vino después de Facebook y lo que nos entretiene mientras aparece otra que sintetice las demás, ese ha sido el orden de las cosas hasta ahora.
2. Durante la noche me habían seguido siete personas, cada una con una biografía más ridícula que la anterior, pero bienvenidos, bienvenidos todos, enhorabuena. Esta semana he sufrido, pues habiendo llegado a los 6 mil seguidores, parecen haberse detenido. ¿Será que no voy a pasar de los 6100 seguidores? Sufro.
Análisis: Nuestra periodista irreverente se fija en cuántas personas la siguen diariamente y lee sus biografías, quiere saber quiénes son sus fans. Le importan los seguidores como a cualquier pelmazo que hace lo que sea para hacerse notar, para parecer popular. 6.100 le parece una cifra nada despreciable, pero espera más.
3. ¿Y de qué me sirve toda esta gente? A veces he pensado en pedirle mil pesos a cada uno de mis seguidores, pero con eso no pagaría ni la deuda de la tarjeta de crédito.
Análisis: Virginia quiere que sepamos que tiene tarjeta de crédito. Es típico del tuitero típico presumir con objetos de supuesto lujo. La tarjeta de crédito dejó de serlo hace mucho tiempo, pero bueno, a ella todavía le parece un bien digno de ser mencionado para que nos hagamos una idea de su valía.
4. La realidad es que en Twitter nadie te da nada, al menos nada tangible. Entonces, ¿de qué me ha servido? Allí comencé a promocionar mis columnas hace dos años, también me hice una idea de cuántos de ustedes me leían. A través de Twitter he conocido personas que ya ocupan un lugar importante en mi corazón: @sergioaraujoc, @Sanchezbaute, @bocasdeceniza, @ninolatex, @SoyAndresParra, @AspasiaSegunda, @delosnervios, @catalinapordios y @Perroacuadros.
Análisis: es aquí donde Virginia empieza a revelarse como una ciudadana más, una colombiana común: Twitter no le da nada tangible pero le brinda la posibilidad de promocionarse, de venderse. Mientras ella se vende vende a otros que también la venderán porque son buenos vendedores en Twitter, y si tú me vendes yo te vendo y todos ganamos. Yo leo el párrafo y me pregunto: ¿Dónde está la Virginia Mayer que se sale del montón? ¡Admira a zalameros profesionales dispuestos a promocionar a otros zalameros profesionales para crear entre todos la ilusión de que no son simples zalameros sino que son gente de mundo, grandes intelectuales, periodistas, trabajadores honestos y bla bla bla! Virginia sabe a quién vale la pena mencionar en su lista de "personas que ya ocupan un lugar importante en su corazón". En lenguaje mundano esa frase bonita se traduce en buenos términos colombianos en un: "Esas personas son buenos contactos para proyectos futuros". ¡Virginia es una colombiana promedio!
5. También he conseguido trabajo; editores de diferentes revistas han visto mis tweets con mis columnas y me han pedido que escriba para ellos. Inclusive, he hecho investigaciones a punta de hacerle preguntas a mis seguidores.
Análisis: Aquí el análisis pierde su tono de objetividad y me apropio de un tono epistolar indignado con la tuitera exitosa:
Virginia, a todos nos han ofrecido dulces de todos los sabores en Twitter, a todas nos han pedido que nos vendamos y vendamos todo tipo de productos. Tú misma quisiste venderme como buen producto en Kienyke para ser más "famosas" las dos y no acepté porque Kienyke es un pasquín inmundo y tú eres una periodista deshonesta y tramposa. Me convencí más de mi decisión cuando me dijiste que serías complaciente conmigo para hacerme sentir bien. ¿Mientras me hacías esas propuestas te pasaba por la mente que yo sería un buen contacto para un proyecto colectivo en el futuro? Supongo que sí, estás acostumbrada a tratar con gente ávida de protagonismo en revistas infames,con personas dispuestas a venderse por lo que sea, sin medir las consecuencias, sin pensar en ética, en honestidad, en pertinencia... sin pensar ni siquiera en el daño que se le puede hacer a otros con la realización de esos proyectos.
6. También he hecho denuncias y sometido al escarnio público a un par de personajes absurdos que han pretendido sabotearme o matonearme sin éxito. Y es que Twitter se presta, precisamente, para eso.
Análisis: Nuestra irreverente es tan valiente que denuncia que es implacable denunciando pero ni siquiera se toma el trabajo de anotar los nombres de los denunciados. Le tiembla la mano como en casi toda la columna y su texto adquiere el tono de conversación de viejas chismosas que dicen el milagro pero no el santo. ¡Esa es Colombia!
7. Con todo el lío de la columna del periodista Daniel Pardo en Kien&Ke, María Elvira Bonilla y Adriana Bernal fueron sometidas a un matoneo desagradable, y es que esta red social permite que todos opinemos. Los que saben y los que no tienen ni idea. Se siente como una herramienta para el desahogo, para la expresión desbocada de pensamientos y sentimientos que parecen ser pensados a medida que van siendo tecleados.
Análisis: como buena empleada es obediente, servil y conforme con los jefes, los defiende, es feliz en su rol de perro guardián de los poderosos. Esto ya es demasiado, ¿Será posible que los dueños de Kienyke le pidieron a la guerrera Virginia que los defendiera de los agresores porque ellos solos no pueden? ¡Virginia es más sumisa que un cajero de Carrefour!
8. En Twitter la gente no piensa antes de escribir, la mayoría se vomita, más que expresarse. Y yo, que soy más impulsiva, me enciendo en ira y comienzo a responder animaladas que ya comienzan a identificarme.
Análisis: esta es la Virginia acostumbrada a autopromocionarse como la mujer que describimos al comienzo. Este párrafo desdice a la mansa paloma que leímos en los párrafos anteriores.
9. La gran dicha es que uno puede borrar todo lo que escribe, y aunque haya desocupados tomando fotos de pantalla, lo que borre sale de mi TL y es como si nunca hubiese sido escrito. A mí me gusta mantener un TL limpio de menciones, me gusta así porque lo considero más estético. Como si cada tweet fuera una estanza en un poema.
Análisis: Virginia nos explica, como si de una niña pequeña que acaba de cometer una travesura inaceptable se tratara, por qué es tan ruda con sus lectores. Las personas rudas de verdad no sienten ningún deseo de justificar la naturaleza de sus actos, son rudas y ya. ¡Virginia ¿por qué eres tan niña?!
10. Me da risa la gente que cuestiona que borre tweets, como si fuera un documento público, la Constitución. La gente que se toma Twitter muy en serio aún no ha entendido que se trata de un juego.
Análisis: Virginia acaba de pronunciar dos frases del tuitero promedio, el adicto, el que se reúne con otro tuiteros a hablar de lo buenos tuiteros que son. Al tuitero promedio todo le da risa (risa furiosa, por supuesto) y no se toma tuiter en serio (pero llora por todo: porque los dejan de seguir, porque los bloquean...)
11. Hoy día existen varias herramientas para que la experiencia en Twitter sea más enriquecedora. Existe who.stolemytweet.com, que permite ver quién ha plagiado sus tweets. Está www.favstar.fm, que es lo más preciso para ver quién le ha dado RT o FAV. También existen compañías que venden seguidores, o cuentas que ya tienen miles de seguidores, pero esta última herramienta nadie la admite. Yo no he comprado seguidores, pero le he mendigado el follow a un par, por lo que Adolfo Zableh me regañó y me llamó patética. Y sí, a veces soy patética. A veces vale la pena.
Análisis: Virginia sigue manifestando que está obsesionada con Twitter y quiere muchos seguidores. Ahora nombra a @azableh, él también es un muy buen contacto para proyectos futuros, publica en casi todas las revistas colombianas ¿tan mal pagan?
12. ¿Y qué pasaría si este juego un día se acaba? Yo andaría de luto y quizá volvería mi perfil de Facebook algo más creativo y tendría más de los 50 amigos que allí tengo. Leería más libros, escribiría más, pasaría menos tiempo prestándole atención a mi celular y en la calle.
Análisis: Virginia sigue confesándonos que es adicta.
13. Me entregaría al destino a la hora de publicar mis textos, esperando que a ustedes se les ocurriera visitar Kien&Ke para ver qué se ha publicado y cruzando los dedos para que recomendaran mis textos a sus amigos por teléfono o a la hora del almuerzo.
Análisis: Virginia sigue reafirmando sus serios problemas de autoestima. Esta joven necesita ser leída, valorada, amada. No es justo, no es la virginia que nos ha querido hacer imaginar, nos engañó.
14. Las redes sociales se han vuelto parte esencial de nuestras vidas. Confieso que muchas de las cosas que se me ocurren son líneas para Twitter.
Análisis: ¿Es posible leer una descripción más patética de una persona sin vida real?
15. Muchos de los comentarios geniales, ridículos o chistosos de mi gente van para Twitter, con comillas, claro. Antes lo anotaba todo en pequeñas libretas que cabían en mi bolsillo, pero nadie me festejaba lo que escribía.
Análisis: ¿Es posible leer una descripción más patética de una persona sin vida real?
16. Twitter da reconocimiento, saca del anonimato y les da voz a las personas. También le da peso en las huevas a los más cobardes, que son aquellos que abren cuentas anónimas y quienes más duro matonean. Desde el anonimato todos son valientes, pero la gran mayoría de estas cuentas son seudónimos creados por gente que no es capaz de decir lo que piensa dando la cara por miedo a ser juzgados.
Análisis: al parecer a Virginia le duele mucho el matoneo, probablemente es una mujer muy insegura, muy frágil, muy necesitada de ternura, afecto y cursilería y yo me vuelvo a preguntar: ¿Por qué se empeña en presentarse como lo que no es? ¿Por qué no nos presenta su fragilidad, su necesidad de aprobación, su miedo a perder el trabajo y a quedarse sin contactos que le hagan pensar en futuros proyectos? ¿Tan incierta ve la vida? ¿Tan desvalida se siente como para mendigar amor y reconocimiento de esa manera?
17. Si Twitter se acabara varios personajes patéticos volverían a la soledad de sus sabanas pegajosas y sus comics, y sus caras seguirían llenándose de granos por no poder desahogarse matoneando a quienes, de otra manera, jamás los oirían.
Análisis: Virginia sigue transpirando fragilidad.
18. También se desinflarían las reinas tuiteras que fueron elegidas, arbitrariamente, por otro personaje que aunque no lo declare así, bien podría ser el rey de Twitter en Colombia, el cazatalentos, la catapulta a las estrellas: @luisharistizbal. Estas mujeres que destilan creatividad e inteligencia volverían a su cotidianidad, a sus libros y calculadoras, sus busetas y los salones de clases que todavía hacen parte de sus vidas.
Análisis: Aquí está Virginia Mayer en todo su esplendor ante el rey de la zalamería en la vida real y en la vida virtual: Luis H. Aristizábal. Quién sino Luis H. Aristizábal tenía que ser proclamado Rey de Twitter en Colombia por la más irreverente de todas; qué sería de él sin las inocentes niñas que lo adoran -como parte de su inocencia y de su ignorancia- y sin Virginia Mayer para proclamarlo Rey. ¿Dónde ha quedado la supuesta mujer implacable? Esta parte final del texto bien podría ser parte fundamental de un discurso de despedida de un grupo de niñas cristianas o discurso de grado de un colegio femenino de monjas donde las estudiantes adoran a su rey, a cualquier rey. A Virginia la educaron para adorar a la gente que tiene talento para hacer contactos y Luis H. Aristizábal es Maestro indiscutible en ese arte.
19. ¿Qué sería de las controversias de Alejandra Azcárate sin sus 878.809 seguidores? ¿Cómo promocionaría Daniel Samper Ospina sus columnas y libros? ¿Cómo se desahogaría Álvaro Uribe Vélez? ¿Qué haría Andrés Parra para denunciar los abusos y el pésimo servicio de Claro? ¿Por dónde contaría Antonio García Ángel sus cuentos cortos con tanta inmediatez? ¿Por dónde expresaría Bret Easton Ellis su inconformidad con la industria del entretenimiento en Hollywood?
Análisis: Virginia es devota de Twitter.
20. Yo no creo en Dios, pero esta noche voy a orar y le voy a pedir que no se acabe Twitter, que no se acabe nunca. Y yo sé que todos ustedes me acompañarán en mi oración.
Análisis: el final no podría ser más lastimero. He de confesarle a quien se tome el trabajo de leer este post hasta aquí que quedé con infinitos deseos de vomitar después de haber revelado a Virginia Mayer en todo sus esplendor.
Hasta pronto
Elsy