Mostrando entradas con la etiqueta sexualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sexualidad. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de noviembre de 2016

Virginia Mayer y la autoficción

La revista SoHo se constituye cada cierto tiempo en soporte para publicar historias escandalosas con la idea de que presentan irreverencia o verdad desnuda, historias  narradas por gente común que busca ser vista y leída y que para conseguirlo se vale de estrategias que en muchas ocasiones atentan contra su dignidad como seres humanos. A ellos, a los “escritores” y al director de la revista no les importa si el texto está bien escrito o si la historia es relevante, lo que de verdad importa es que se hable mucho de la publicación, bien o mal pero que se hable para que los lectores no olviden que la revista todavía existe y da de qué hablar. Para lograr su cometido cuentan con una colabora  frecuente, una mujer sin pelos en la lengua, la gran Virgina Mayer.
Lo más sorprendente de la última colaboración de Virginia Mayer en la revista SoHo es que en medio del revuelo que causó la historia de su aborto terminó revelando que es autora en primera persona -como Fernando Vallejo y como Jaime Bayly- (en otras ocasiones ha dicho que es la versión femenina de Charles Bukowski y no tiene claro todavía si goza más de sus experiencias sexuales con hombres o con mujeres, como Frida Kahlo). Virginia Mayer sabe que escribe como los grandes y vive como los rebeldes, no espera que otros se lo digan, ella lo sabe.
Virginia Mayer nos dio a entender en la entrevista que concedió en Caracol Radio que se instala en la autoficción y entonces vale la pena hacerse varias preguntas:
¿Convertir la vida privada en espectáculo público es arte?
¿Narrar una historia vivida detallando los pasajes más escabrosos y buscando de forma deliberada afectar las emociones del lector es autoficción, amarillismo,  falta de decoro o deseo loco de llamar la atención recurriendo a los recursos más extremos, una especie de porno de la vida?
¿Se está confundiendo la autoficción con la autodenigración?
¿Por qué le resulta tan estimulante al público de las redes sociales ver como personas comunes se autodenigran compartiendo sus miserias personales en espacios públicos y suelen solidarizarse con ellos?
¿Por qué la miseria ajena genera tanto morbo?
¿Por qué las revelaciones de carácter sexual son las que gozan de más éxito en un país como Colombia?
¿Es parte de nuestro subdesarrollo?
¿Por qué quienes narran las historias escabrosas cargadas de sentimentalismo y estados de ánimo, arrebatos del alma dignos de ser tratados por un profesional de la salud mental, son tan explícitos y por qué eso excita tanto a los lectores? Los detalles del abuso infantil, la destrucción de unos senos en una cirugía mal practicada, un aborto fruto de un encuentro ocasional -sin condón- con un desconocido contactado en Tinder.
¿Cansados de las telenovelas los internautas se excitan más con las historias reales narradas por seres destrozados?
¿Gozan un poco con estas exposiciones de la propia miseria y se consuelan pensando que hay alguien en el planeta que sufre, llora y maldice su soledad, su abandono, su falta de amor, más que ellos?
¿Por qué el recorrido de estas historias siempre es similar?:  publicación en un medio impreso que también se puede leer en versión electrónica, impacto en las redes sociales, explosión de la noticia en todos los medios y en muchos casos -pensemos en la revelación de Adolfo Zableh- el pobre ser vulnerado y sufrido termina publicando un libro que espera vender bastante bien en la próxima feria.
La entrevista a Virginia Mayer en Caracol Radio -medio amarillista por excelencia- fue titulada: “La polémica columnista reveló todo lo sucedido tras haber revelado su decisión” y en medio de risas vulgares, frases procaces y un español pobrísimo las periodistas felicitaron a Virginia Mayer por  su valentía, por hablar de una situación que han vivido millones de mujeres, porque es una mujer provocadora. Virginia Mayer muerta de la risa pronunció frases no precisamente dignas de una escritora de autoficción sino de una persona común sin formación literaria ni sentido del gusto; cabe recordar que en la  autoficción el autor renuncia a su clase, se burla del poder, al que renuncia también, claro; renuncia a una posición económica o social acomodada, no es una simple exposición burda de la vida privada de forma directa sin haber pensado en una apuesta estética, es algo mucho más complejo, no es algo que pueda hacer cualquier persona.
Estas son las frases célebres de Virginia Mayer para Caracol Radio:
“Yo pensé que me iban a dar durísimo porque este es el país del Sagrado Corazón, estoy lista a que me llueva lo que me llueva, no importa qué me digan, no me da duro, no me interesa qué me diga nadie, es problema mío cómo follo, soy sin pelos en la lengua para nada, súper abierta, escueta, es difícil ser Virginia Mayer, empecé a escribir en primera persona, revelo las cosas más íntimas, muy cruda, muy real, ellos (mis viejos) me aceptan como soy, me aceptan como vengo. Yo le dije a Chaves: Eres famoso pero nadie sabe quién eres. Yo no me enamoro de un hombre o de una mujer, ya no queda nada oculto, yo quiero amor, me ilusiono con cualquier baboso y la vuelta no funciona”.
¿Virginia Mayer es una especie de Fernando en La virgen de los sicarios y Chaves es Wilmar?
¿Virginia Mayer tiene claros los límites entre escritor, narrador y personaje?
Mejor no me sigo haciendo más preguntas y espero que no me vayan a amenazar de nuevo de muerte o con ácido por haberme ocupado de un tema tan sensible como este.
xwuc6apbcaptura-de-pantalla-2015-01-23-a-las-12-28-16

sábado, 25 de julio de 2015

Squirting. Confesiones de una vieja verde

Anoche antes de dormirme pensé que casi todo se puede vivir como meditación si se hace de forma consciente y se disfruta mientras se ejecuta cada acción: pensar es una acción, caminar es una acción, contar un chiste es una acción, llorar de tristeza es una acción. Lo importante siempre es entregarse a cada tarea de manera tranquila y natural, tratando siempre de que sea de forma ordenada y consciente, con un fin bien definido.
El ejercicio de la sexualidad también podría pensarse como meditación y no estoy hablando de sexo tántrico sino de amor propio, buena salud, predisposición física (tener las benditas glándulas de Skene) y entregarse a la experiencia con entusiasmo, inteligencia y buena actitud.
Viendo porno -la nueva escuela de amantes de las nuevas generaciones- noté que el famoso squirting le cambia la cara a los actores porque se puede fingir placer, se puede gritar para hacer sentir bien al hombre, se puede gemir para decir con las feministas que el orgasmo femenino es otra manifestación del dominio del macho, de la sociedad patriarcal y falocéntrica. Pero la eyaculación femenina es una experiencia que le cambia la cara y la actitud a la pareja. Para la mujer es una sensación de plenitud total, para el hombre (por ser una experiencia tan escasa en el terreno sexual) es un trofeo que lo hace sentir muy bien y lo convierte en un mejor amante, es una especie de condecoración que le confirma que la mujer está gozando de verdad. Mientras ocurre el hecho los dos saben que ninguno de los dos está fingiendo.
Un squirting en los primeros encuentros sexuales puede ser el comienzo de una relación duradera. Está casi científicamente comprobado que el hombre se enamora de la mujer que le da placer sexual y que a la mujer le produce una sensación de paz y de confianza un hombre que además de saber usar sus dedos y su lengua es apasionado, cariñoso, de trato suave, amante y admirador de las mujeres. Si está bien dotado y no tiene problemas de disfunción eréctil ni eyaculación precoz se convertirá en el amante perfecto. Una mujer con glándulas de Skene bien estimuladas, dispuesta a disfrutar del placer y con un hombre con las cualidades señaladas anteriormente es una mujer bendecida y afortunada.
Un buen squirting exige dedos y lengua diestros, pero, ¿qué es el bendito squirting de manera objetiva? ¿cuál es la explicación científica y por qué tan pocas mujeres han vivido esta experiencia tan espiritual?:
El squirting es la expulsión de un líquido generado por las glándulas de Skene o parauretrales, estas glándulas se encuentran ubicadas en la zona de la pared anterior de la vagina. Se estimulan en el acto sexual, producen un líquido transparente, incoloro, sin olor ni sabor, es como una especie de agua bendita que brota de una especie de fuente en forma de chorro, de forma similar a la eyaculación masculina, pero puede ser mucho más abundante y puede ocurrir varias veces en un encuentro sexual. La mujer no necesita recuperarse de cada eyaculuación, como el hombre, sino que cada nuevo chorro la hace sentir más plena y más leve, es un placer que viene del deseo consciente de la mujer de gozar del placer y de compartirlo con otro. El sexo es un trabajo en equipo.
En muchas mujeres esta experiencia no llega a vivirse nunca porque la mayoría no tienen las glándulas de Skene (llamadas próstata femenina) y entre las pocas que las tienen la mayoría no han contado con la estimulación adecuada porque las mismas mujeres no conocen su cuerpo, porque confunden la sensación placentera con el deseo de orinar (aunque el líquido expulsado en el squirting contiene residuos de urea y creatina, no es orina, sino que está formado principalmente por glucosa, fructosa y fosfatasa ácida prostática) o porque su pareja masculina es un hombre insensible, sin interés en conocer los límites del cuerpo y el placer de su novia, esposa o amante.
Algunas mujeres logran el squirting mediante la masturbación y es mucho más frecuente entre lesbianas que en parejas heterosexuales. El problema radica en que el autoamor es una experiencia triste porque la persona puede divertirse mucho pero al final puede sentirse muy solita y, además, en asuntos sexuales es más satisfactorio compartir con alegría. En cuanto a gozar de semejante dicha con una mujer es un placer que no deseo experimentar porque creo en la teoría del espejo y porque amo a los hombres, porque el squirting también es muy placentero cuando interviene el miembro viril.
descarga (3)