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sábado, 27 de agosto de 2016

Marketing y feminismo

Me han amenazado de muerte y de ataque con ácido ¿por ocuparme de feministas tipo Catalina Ruiz-Navarro y Carolina Sanín?
¡No hay derecho!
Me han amenazado de muerte y de ataque con ácido ¿por ocuparme de rebeldes tipo Virginia Mayer?
¡No hay derecho!
Me han amenazado de muerte y de ataque con ácido ¿por ocuparme de emprendedoras tipo Catalina Alba, Diana Marcela Ariza y Sandra Súarez?
¡No hay derecho!
Me han amenazado de muerte y de ataque con ácido ¿por ocuparme de intelectuales tipo Katherine Ríos?
¡No hay derecho!
Las amenazas de muerte y de ataque con ácido siempre han sido anónimas, claro (estamos en Colombia)  y para mí es imposible saber cuál de las víctimas de mi supuesta muy variada y mucha maldad ha decidido tomar medidas en contra mía. Tal vez sea un simpatizante de una de las damas, una especie de justiciera que no soporta la libertad de expresión en un país en el que es prohibido dar opiniones sobre gente que expone su vida privada en público y aspira a convertirse en modelo, en mujeres dignas de respeto y admiración aunque no lo sean.
Todas las mujeres de las que me he ocupado en este blog exponen sus dotes o sus atributos en las redes sociales o en las revistas de farándula y lo que he hecho siempre es dar mi opinión sobre sus apuestas, sus estrategias, sus juegos, sus tomas de posición, su habitus, su posición en el campo. ¿Es tan difícil entender que me eduqué en la sociología del arte y que mi maestro indiscutible es Pierre Bourdieu? ¿Es tan difícil  entender que lo que puede ser interpretado como ataque personal a unas dulces e inocentes mujeres es una toma de posición intelectual que yo asumo ante lo que esas mujeres representan en un contexto particular?
Si me he ocupado de estas respetables damas es porque ellas encarnan los sueños, deseos y frustraciones de muchas mujeres. Mi intención nunca ha sido atacarlas a ellas sino lo que ellas representan.
¿Por qué vuelvo a escribir sobre “divas” si la última vez me advirtieron que el ataque con ácido sería efectivo si volvía a vulnerar los derechos de tan respetables damiselas?
Porque soy así, arriesgada. Porque si no escribo reviento, porque me gusta ejercer mi derecho a opinar en un país que presume de democrático aunque no lo sea. Se supone que las opiniones, que la escritura, es eso, escritura, y que quien escribe merece seguir viviendo a pesar de lo que haya escrito. Las palabras no son balas ni cuchillos y no deben ser recibidas con balas ni con cuchillos sino con otras palabras.
Yo esperaría palabras contra mis palabras, no amenazas de muerte ni ataques con ácido.
Sin más preámbulos pasemos a analizar este esperpento que encontré sin buscarlo. La autora es Catalina Ruiz-Navarro.
El título de este post es “Marketing y feminismo” porque nuestra feminista estrella es la mujer que mejor encarna la idea de que todos somos objetos de consumo, de que todos nos construimos no precisamente como sujetos sino como personas que han sido puestas a la venta en el mercado de la carne sin que lo sepamos. Yo lo sé, la casta Catalina no lo sabe, ella siente que crea su propio estilo en un mundo en el que la publicidad nos impone los estándares de belleza, libertad, estilo y sensualidad. Esta fotografía que la bella Catalina comparte con sus lectoras feministas podría ser perfectamente usada en un anuncio publicitario de toallas higiénicas, alimento para mascotas o planes turísticos. Ella jura que ha sido la artífice de tan bella obra de arte y nos dice que una mujer inteligente puede usar bikini, pintarse la boca de rojo y ser filósofa, que una cosa no riñe con la otra.
Ella es una feminista fuera de serie porque no parece hombre, porque no es una machorra.
descarga (1) La publicidad y el marketing empaquetan a las personas para que crean que se construyen como sujetos cuando en realidad forman parte de un grupo específico, de un paquete de personas que se venden como productos a sí mismos en las redes sociales y que los expertos en marketing no dudan en organizar para ofrecerles luego productos y servicios cuidadosamente diseñados para satisfacer la fase emocional, intelectual o espiritual por la que el empaquetado está pasando; los paquetes de productos y servicios son cuidadosamente diseñados para ellos, para crearles la ilusión de que son libres, de que seleccionan, de que se construyen y, es, sin duda, la mujer, una mujer como Catalina Ruiz-Navarro (mujer que en esta fase ha decidido etiquetarse como feminista filósofa inteligente maquillada y con bikini), una mujer que a los 33 años ha dejado de sentirse vieja y fea.
Cuando Catalina cumplió treinta entró en crisis y sentía que había quedado fuera del mercado de la carne, a los 33 siente que ha vuelto a renacer y el mercado le ofrece productos y servicios hechos a la medida de sus deseos y requerimientos. Cuando Catalina cumpla 40, 50, 60, 70, 80 y 90 soñará con ser otras mujeres y siempre habrá un paquete para ella, para hacerla sentir en su mejor momento. ¡Así funciona el asunto! No somos sujetos libres, ahora mucho menos que en los tiempos del casto Sartre.
La mujer-objeto perfecto para ser modelado- para ser todas las mujeres con las que pueda llegar a soñar. ¡En eso va el feminismo! Catalina es la mujer perfecta para formar parte de un paquete de mujeres como ella a las que se les crea un mundo hecho a su medida para hacerlas vivir en la ilusión de que ellas deciden, de que ellas escogen, de que ellas construyen su propio estilo, su modelo, no según las estrategias del mercado sino según sus propias elecciones.
La publicidad y el marketing saben que nadie como las mujeres y el feminismo para vender mucho más de lo que vendían antes.
Esta otra fotografía (lobísima, kitsch a más no poder) es exhibida por Catalina Ruiz-Navarro en el texto titulado “Soy feminista y eso no me quita lo femenina”.
No hay necesidad de hacer un análisis minucioso del documento para corroborar que Catalina ve mucha televisión y muchas revistas de novias, para constatar que está completamente dominada por el arte de no ser sujeto sino objeto.
¿Cuáles son los límites del feminismo?
¿A dónde hemos llegado?
¿Qué sigue?
¿Por qué te moriste Pierre Bourdieu?
¡Llamen a mi mamá!
catalina

Un mensaje privado para compartir en público

Buenos dias José, le cuento que renuncié a Twitter y a Whatsapp y espero que esta vez sea para siempre. Es mi primer intento en Twitter y el segundo en Whatsapp. Quiero saber cómo se vive la vida usando sólo el blog, google, youtube, gmail y otras páginas que son de uso obligatorio por el trabajo. Lo que quiero es volver a hablar con la gente, chatear menos y vivir más. Necesito darle un giro a mi vida para que eso afecte la escritura. No voy a dejar de leer ni de escribir, eso es lo que más me gusta.
Sigo con la intención de publicar libros aunque no ha sido fácil comenzar, tendré que tener mucha paciencia. De los tuiteros (de las personas que conocí en Twitter)  sólo me interesa seguir hablando con usted, con nadie más. Podemos vernos cuando quiera, sigo teniendo mucho tiempo libre y nos queda la opción de los mensajes privados y las llamadas. Hace años no oigo su voz a través del teléfono.
Eso era lo que le quería contar. Vamos a ver cómo me va con el síndrome de abstinencia virtual, espero que lo supere pronto y pueda renunciar a Twitter igual renuncié a Facebook: de una vez y para siempre. Creo que las redes sociales son una gran pérdida de tiempo y una exhibición desmedida del ego, a eso quiero renunciar.
Yo soy buena gente, una persona amable y cordial. No quiero seguir jugando a distorsionarme sólo para burlarme de la gente y hacerlos reaccionar como si fueran una jauría de perros rabiosos, hace mucho tiempo dejó de ser divertido jugar ese juego. Cinco años de burlas fueron suficientes y creo que no tengo nada más que decir en Twitter.
Besos y abrazos. Espero que nos veamos pronto para hablar de cómo van nuestros proyectos.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Mensajes de los lectores

Cada cierto tiempo algún amable lector deja un comentario digno de mi atención. Cuando eso ocurre lo comparto aquí para que muchas personas tengan el placer de leerlo.
El comentario que leerán a continuación fue dejado en el post titulado “La situación de Carolina Sanín es complicada”. No fue dejado en este blog sino en el que desaparecerá el 31 de diciembre de 2015. Para que el lector entienda el estado de ánimo del amable corresponsal adjuntaré al final el post en el que dejó el comentario. Cabe anotar que es uno de los posts más comentados y ha herido susceptibilidades. En una ocasión alguien me dijo que le produzco asco a la escritora, ella también cometió el error de leerlo.
¿Por qué me llamó la atención el comentario?
Porque me recordó a Platón cuando denigraba de la escritura desde la escritura, no desde la oralidad
El comentario:
Es como todo, un monton de gonorreas que se pajean unos a otros escribiendo guevonadas para insultarse o para descubrir que son amiguitos de pipi cogido desde la intelectualidad enajenada. Personas que no viven en su país, en su contexto, con su gente, sino entre sus letras y frustraciones de todo tipo, que son desde mundanas hasta sexuales. Todo eso desde afuera, puede ser detrás del internet o incluso desde las rabietas de niño chiquito que gime a grito herido por microfono en una sala llena de gente, ese nuevo tipo de autista emocional de nuestra epoca. Cojan oficio y escriban algo que valga la pena, algo que a uno lo haga querer llorar a punta de verdades, no guevonadas encarnadas en palabras muertas de un monton de maricas.
Esto está escrito, claro está, para pobre malparido que se identifique con cualquier cosa escrita en estos parrafos de mierda.
El post:
Supe de la existencia de Carolina Sanín hace menos de un mes y ese tiempo me bastó para desilusionarme de ella. ¿Dónde supe de su existencia? En Twitter, por supuesto, como supe también allí que hay un personaje lamentable llamado Suso el Paspi y una presentadora de farándula llamada Jessica Cediel que lloró ante Pirry mientras narraba su drama relacionado con una cirugía estética mal practicada. Sí, los profesores de literatura de los Andes ahora son Trending Topic en Twitter como cualquier Amparo Grisales o Natalia París y no precisamente porque escriban literatura o crítica literaria sino porque, como las figuras de la farándula, escriben con el propósito de ser insultados bajo el precepto de Oscar Wilde.
Carolina Sanín no logró hacerse notar con sus lamentables obras literarias ni con sus columnas de señora amargada y ahora, como si se tratara de una caricatura de Fernando Vallejo mimada, se despide de su espacio en El Espectador con un insulto de varios párrafos que sólo se pueden tomar en serio sus eternos enamorados y los jóvenes melancólicos que se deprimen porque llueve y porque no llueve.
No debe ser agradable saberse sobrina de Noemí Sanín, bella, burguesa, doctora en literatura, políglota, feminista, espectadora sufrida de la deplorable televisión colombiana -incluyendo reinados de belleza y conciertos de Juanes- y además de todo eso, solitaria, triste, melancólica y clara en lo que tiene que ver con su odio a los taxistas, el agua embotellada, las mujeres enmorcilladas en sus pantalones debajo de sus botas y sus horribles “rayitos”.
Carolina Sanín, como todo buen principiante que aspira a convertirse en Maestro de Las Letras Colombianas, en este momento adopta el estilo de Héctor Abad Faciolince y Evelio Rosero antes de convertirse en divos, en buenos vendedores de libros, en bebedores compulsivos de whisky en eventos culturales patrocinados por El Malpensante, Soho o Arcadia (no debemos olvidar que nuestra sufrida escritora ha publicado en estas revistas); pasa por la fase en que sufre, llora y se lamenta porque nadie comprende la hondura de su pensamiento, el estilo de su prosa, los mensajes cifrados que se ocultan en párrafos de aparente sencillez.
No quisiera estar en el cuerpo de Carolina Sanín, no debe ser fácil soportar el peso de un apellido y una familia, estar bajo la sombra y seguramente la tutela de una tía que pocas escritoras quisieran tener, un rostro hermoso que excita a hombres ordinarios que sueñan con un beso de la mujer seria que escribe cuentos para niños que no soportan ni siquiera los niños, la misma mujer que seguramente ha estudiado con juicio los clásicos de la literatura tal vez con la idea de que en estos tiempos la literatura significa lo mismo que significaba hace veinte años, una mujer demasiado seria y exquisita para soportar los insultos de millones de ignorantes que pasan sus días escuchando música popular y viendo televisión colombiana.
carolina sanin

sábado, 17 de octubre de 2015

¿Por qué renuncio a Whatsapp?

Desde hace menos de un año uso la aplicación llamada Whatsapp y hoy decidí renunciar a semejante privilegio.
¿Por qué renuncié?
Por varios motivos:
  1. Whatsapp hace a la gente más dependiente del teléfono.
  2. La mayoría de las conversaciones son conversaciones estúpidas.
  3. Se deja de hablar por teléfono, se termina olvidando la voz de la familia y los amigos.
  4. Es un sistema de control. Como soy una persona educada siempre respondía los mensajes y tenía que dar explicaciones todo el tiempo sobre dónde estoy, haciendo qué cosa, con quién, hasta qué hora…
  5. Es impresentable que las personas se reúnan a leer conversaciones ajenas. Varias personas gozaron de lo lindo mostrándome conversaciones ajenas y es evidente que mis conversaciones también son de dominio público. Eso es simplemente asqueroso. Las conversaciones vía Whatsapp empiezan siendo privadas y terminan siendo públicas.
  6. Se desarrolla una especie de espionaje entre los contactos, se vigilan los movimientos entre todos: ¿Está en línea? ¿Por qué no me responde si está conectado? ¿Por qué desconectó los datos? ¿Por qué tarda tanto tiempo en responder? ¿Por qué sólo me responde con “frases” del tipo Ok, jajaja, ya…? ¿Por qué no se ha conectado hoy? ¿Por qué desactivó la última hora de conexión? ¿Por qué me dejó en visto? ¿Por qué no nos volvimos a ver sino que sólo hablamos desde aquí?…
  7. Se tratan temas serios o dolorosos como si fueran una tontería más: muertes, partos, cirugías, pérdidas de todo tipo como si se tratara de una tontería más. Ese es uno de los principales motivos para renunciar a Whatsapp. La llamada telefónica y la conversación cara a cara no son tan fríos como un simple chat.
Como no soy una persona superficial y me interesan de verdad y de todo corazón las relaciones humanas renuncio a esa aplicación tan fría, a esa miseria a la que están unida millones de personas que seguramente no la disfrutan sino simplemente se dejan arrastrar porque Whatsapp se han convertido en una imposición social. Si no tienes Whatsapp no eres normal.
Sé que pierdo dos o tres ventajas de tener esa aplicación en el teléfono pero sé también que es más lo que gano que lo que pierdo desintalándola. Viví durante cuarenta y cuatro años sin Whatsapp y mi vida social no fue un fracaso. Creo que vale la pena seguir viendo a  la gente embrutecida mirando todo el tiempo una pantalla. Riendo, llorando y hablando solos con la ilusión de que no están tan solos, de que tienen muchos amigos y todo el tiempo están conectados para decirse cuánto se aman y se extrañan.
No quiero terminar convertida en una idiota entre millones de idiotas.
Creo que vale la pena resistir.

miércoles, 29 de julio de 2015

Quince años de escritura. Causas y consecuencias

Hace quince años era el año 2000 y yo tenía treinta años, he pasado un tercio de mi vida escribiendo.
¿Por qué empezó a escribir?
Porque era una estudiante muy juiciosa en la universidad y me tomaba tan en serio la elaboración de reseñas y ensayos que terminé de estudiar y seguí escribiendo, no para mis profesores sino para mí.
¿En qué momento empezó a publicar sus textos?
En 2002 o un poco antes, no lo recuerdo bien.
¿Dónde empezó a publicar?
En revistas universitarias de España y Chile.
¿Qué publicaba en esas revistas?
Ensayos.
¿Qué tipo de ensayos?
Ensayos argumentativos, era lo que mejor sabía hacer.
¿Por qué?
Porque me acababa de graduar y había escrito dos trabajos de grado que me habían ejercitado mucho en la escritura. Tuve excelentes profesores en el pregrado y en la maestría.
¿Sobre qué eran esos ensayos?
Los primeros son sobre crítica literaria y los últimos son sobre las grandes preguntas que me hacía en ese tiempo: el amor, el erotismo, el origen del arte, la risa, la melancolía, la escritura…
¿Se siente satisfecha con esos ensayos?
Sí, claro, creo que es lo mejor que he hecho. Yo misma me asombro de la rigurosidad, de la cantidad de referencias, de lo pertinente de las citas, de la bibliografía tan selecta y de la forma de desarrollar las ideas. A veces vuelvo sobre esos ensayos y me siento orgullosa porque aprendo leyéndome, me asombro de lo claras que tenía las ideas; ahora soy mucho más relajada, aprendí a serlo escribiendo sobre la risa. Parece como si quien escribiera fuera otra persona pero soy yo y ese yo logra sorprenderme porque me gusta su estilo. No es como el de ahora pero me gusta mucho.
¿De esa época recuerda algún incidente molesto gracias a lo que usted escribía?
Sí, claro, Ricardo Cano Gaviria es inolvidable.
¿Quién es Ricardo Cano Gaviria?
Un escritor colombiano sobre el que hice mi trabajo de grado en la maestría.
¿Y qué pasó con este autor?
Se molestó mucho porque escribí en ese trabajo que él no era la reencarnación de Silva y que el gran escritor de nuestro tiempo no es él sino Fernando Vallejo.
¿Fue la primera persona que quiso perjudicarla porque no escribió lo que él quería que escribiera?
Sí.
¿Cómo podemos llegar a esa historia, a partir de cuáles textos?
Es fácil entenderlo todo leyendo dos textos: Cartas de Ricardo Cano Gaviria a Elsy Rosas Crespo y José Asunción Silva y Ricardo Cano Gaviria: lector artista, lector que escribe. Los dos están publicados en este blog.
¿Por qué dejó de publicar sus ensayos en esas revistas?
Porque aparecieron los blogs.
¿Cuando aparecieron los blogs dejó de escribir ensayos?
Sí.
¿Por qué?
Porque los blogs son más amigables con los textos cortos.
¿Y entonces cambió su estilo y los temas sobre los que escribía?
Sí.
¿Eso fue en 2005?
Sí. 2005 0 2006, no lo recuerdo bien.
Pero su blog más antiguo empieza en 2007.
Antes tuve otro y lo borré.
¿Por qué lo borró?
Porque tenía dudas.
¿En esa época ya recibía amenazas de muerte?
No, en esa época sólo me relacionaba con lectores de otros países. Vine a conocer a los internautas colombianos en 2010, gracias a Twitter.
¿Entonces entre 2005 y 2010 era bloguera?
Sí.
¿Y en 2010 empieza la nueva temporada gracias a Twitter?
Sí.
¿Y qué piensa de todo lo que ha provocado su presencia en Twitter?
Tiene ventajas y desventajas.
¿Más ventajas o más desventajas?
Más ventajas.
¿Por qué?
Porque a pesar de todas las agresiones he podido conocer mejor la naturaleza de los colombianos.
¿Qué es lo que más la ha asombrado?
El odio y lo que ese odio genera.
¿La habían amenazado de muerte antes?
No.
¿Le habían hecho seguimiento para saber dónde vive, cuáles son sus números telefónicos y su lugar de trabajo para intimidarla?
No, nunca.
¿Vive con miedo?
No
¿Por qué?
Porque esa es mi naturaleza. Olvido pronto y perdono a todas las personas que me han ofendido. Si me matan también los perdono porque de algo me tengo que morir, soy humana como ellos.

domingo, 26 de julio de 2015

Las mentiras que se creen los tuiteros sobre mí

Todos sabemos muy bien que una mentira repetida muchas veces por un grupo nutrido de imbéciles se termina convirtiendo en verdad y que el ser humano es humano porque tiene el poder de fabricar mentiras, divulgarlas, creerlas y hacérselas creer a los demás. La mentira es una poderosa arma de supervivencia para ejercer el poder y manipular a las personas de mente débil, a las masas atemorizadas y a las mentes huecas. Lo saben lo políticos, los enamorados y los tuiteros, especialmente los políticos y los tuiteros, los enamorados pecan por ignorancia y por exceso.
Desde 2010 tengo cuenta en Twitter y dos veces he sido censurada: en 2010 y en 2015, hace menos de un mes.
En 2010 fue a través de un enlace que me hizo cerrar la cuenta y en 2015 porque muchas personas se pusieron de acuerdo vía DM para reportarla el mismo día con la ilusión de suspenderla y el sueño se hizo realidad, la unión hizo la fuerza, triunfó el bien sobre el mal…
La cuenta fue suspendida y hubo clamor general. La mentira que inventaron fue que cometí el delito de compartir información privada de otros usuarios, todos llenaron el formulario siguiendo al pie de la letra las instrucciones del líder de la manada. ¡Ojalá fueran así de entusiastas para ocuparse de los políticos corruptos y los promotores de la prostitución y la pornografía infantil en Colombia!
En 2010 inventaron que la cuenta había sido suspendida por seguir y dejar de seguir usuarios de forma indiscriminada y en 2015 volvieron a decir lo mismo y agregaron otros componentes a la mentira.
Cualquier tuitero justo sabe que en 2010 y en 2015 se ejerció un acto de censura celebrado con mucho entusiasmo.
A continuación voy a compartir con ustedes un mensaje dejado en este blog por una tuitera que toma por verdad todas las mentiras y que agrega mentiras nuevas para darle un nuevo giro a la historia, para que yo- la censurada- sea vista como la delincuente, como la ejecutante de varias infracciones. Soy yo la que represento un peligro para la sociedad. No es de extrañarnos, estamos en Colombia, el país en el que las víctimas son las perseguidas y las despojadas.
Vamos a leer el mensaje con el alma limpia y el corazón transparente, vamos a resaltar las mentiras y luego las vamos a analizar:
No, mi vida (y alimentaré el goce que te produce interactuar conmigo) cualquier persona que sepa leer y lleve un tiempito en Twitter, puede adivinar que tu cuenta fue cerrada por prácticas que la red considera deshonestas: eso de seguir y dejar de seguir a la gente en cuanto te dan follow, por ejemplo (cosa que la misma Yoly te señaló); generar spam con enlaces y tuits reiterativos; acosar con ellos a las personas que pretendes vapulear y que, en muchísimos casos, lo logras.
Te confieso que incluso he pensado que tú misma te reportaste con las cuentas varias que has creado con Andrés. Lo que me parece más plausible es que hubieras llegado al tope de las infracciones cometidas y Twitter, por ello, decidiera darte Baygón y suspenderte.
Ya, Elsy, que para que Twitter te importe tan poquito y tengas una vida tan espléndida has hecho demasiado escándalo, ¿no crees?
Ah, y la historia de que se juntaron cinco mil personas por DM para ello no te la crees ni tú misma. Twitter jamás informa quién o cuántos lo hicieron. Ya no generes más vergüenza ajena diciendo estas tonterías.
Las mentiras que ella misma se cree:
1. Suspendieron la cuenta por seguir y dejar de seguir.
2. Mucho spam con mensajes reiterativos.
3. Yo misma reporté la cuenta con cientos de cuentas falsas que creé con Andrés.
4. El dueño de Twitter me conoce y al notar que había cometido tantas infracciones decidió tomar medidas.
5. Yo inventé la historia de que se habían puesto de acuerdo para reportarme vía DM.
Conclusiones:
1. Se repitió la misma historia de 2010. La mentira creada hace cinco años ha sido creída por muchas personas aunque haya recuperado la cuenta @ensayista a los pocos días. La evidencia de que la cuenta no fue reportada sino borrada es la existencia del @ original: @ensayista. Pero se sigue creyendo la mentira de que la cuenta fue suspendida por seguir y dejar de seguir, la mentira fue más fuerte que la evidencia.
2. Es cierto que todos los días enlazo posts de mi blog pero todos sabemos que no fue por esa razón, muchas cuentas enlazan información todos los días de forma más abundante que yo y no son reportadas.
3. Tengo cientos de cuentas en Twitter (creadas con Andrés) para suspender la cuenta cuando se me pase la idea loca por la mente. ¿En qué cabeza caben ese tipo de mentiras? ¿Mucha gente las cree?
4. Cometí todas las infracciones que caben en Twitter. Todos sabemos que hay usuarios verdaderamente peligrosos y dañinos en Twitter y sus cuentas no son suspendidas. Todos sabemos que en términos generales soy un usuario común, que lo que molesta es lo que escribo en este blog y luego comparto en Twitter. Todos sabemos que lo que desean quienes inventan mentiras a costa de mi nombre es que no cuente con esa vitrina para atraer lectores a este blog.
5. No hay delitos cometidos como usuario de Twitter, sólo se quiere ejercer la censura a como dé lugar, inventando, creyendo y divulgando las peores mentiras.

sábado, 25 de julio de 2015

Una pregunta muy seria: ¿Te gusta lo que hace Elsy?

Recordemos que mi interlocutor anónimo tenía cuenta en Twitter y decidió abandonarnos porque no soportó tanta podredumbre en masa. Hoy durante el almuerzo tuvo una discusión que sospecho acalorada con una lectora-detractora que no me quiere.
No me quiere, pero me lee.
No le importo pero sabe quién soy y se atreve a referirse a mí como Elsy
¿Quién le concedió tanta confianza?
No le gusta mi estilo pero todo le queda siempre bastante claro.
El eterno retorno.
¿Estará ella leyendo este post temblando de ira e indignación?
¿Cree que nadie debe leerme porque soy un peligro para la sociedad?
¿Un ser inmisericorde y malvado que merece un castigo ejemplar?
¿O simplemente alguien que sabe escribir y la obliga a llegar hasta el final aunque no quiera?
Ven, vamos, dime que quieres llegar hasta el final, que te mueres por saber qué es lo que viene después, el golpe bajo.
¿Una persona falta de afecto que escupe toda su indignación aquí?
¿Soy venenosa pero no se pierde ninguna de las entradas?
¿Por qué hay gente así?
****
Veamos cómo se discute sobre mí mientras se saborea un delicioso jugo de mora después de deglutir la papa y la yuca:
La indignada: “¿Te gusta lo que hace Elsy?”.
Mi interlocutor anónimo: Y entonces tuve que resolver en un giro dramático al estilo de la mierda que se comería al final el coronel cuando vio que no le escribían:
“Todos tenemos facetas, y no en todas las facetas caben todos los afectos”.
Mi compañera de mesa apuró un insípido jugo de mora, hizo la pausa y respondió:
La indignada: “O sea, celebras lo que hace al escribir sobre otras personas”.
Mi interlocutor anónimo: Perdonen la hondura de esto que diré, pero entonces pensé en cómo la pobre sin querer condenó a la humanidad entera por ser una humanidad llena de humanos hablando de otros humanos. Pensé en las lágrimas de Homero al saber que esta sujeta (para ser incluyente y que después Florence no me calumnie) lo condenaba por hablar de Telémaco, la calienta güevos de la mamá y el viajero de negocios de su padre.
Como bien pude haberme equivocado en mi percepción, pedí algo de ruta, y entonces me encontré sancionado por leer a alguien supuestamente sancionable. Y tuve que pensar en qué era la sanción. Pero en particular, tuve que pensar de nuevo en esta horda de celebradores de la sanción que no separa asuntos, que se unge de análisis pero que carece de capacidad relativa a los contextos. Lo que haga Elsy con las celebridades, es asunto de Elsy. Lo que haga usted leyendo tales diatribas, es su asunto. Mientras no separen cada cosa en la libre administración de su ocio, no dejarán de ser morbosos y aguapaneleros que se divierten y después se confiesan. Porque de eso está hecha hoy esta trama de la red.